Brecha entre generaciones

(Imagen de sabersinfin.com)

Cada vez es más grande.

Las historias de nuestros abuelos se cuelan en las sobremesas para recordarnos de donde venimos, pero no es fácil encajar la pieza en nuestro puzzle, no es fácil entender el contexto. Esa larga lista de factores económicos, sociales, políticos, culturales que nos separa cada vez es más grande, crece la brecha entre generaciones y se estira, como un tren que ves alejarse y se desdibuja entre la niebla. Sigue leyendo

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Volvemos a las andadas

(Imagen de revistamakingof.blogspot.com.es)

Así, como quien no quiere la cosa, se fue el verano.

Se acabó la piscina, la playa, las sonrisas bajo la sombrilla, el tener que ponerse crema todos los días, etc. También se acabó, en parte, el relax, la sensación de tener toda una vida por delante de vacaciones perpetuas sin preocupaciones. Hasta de dentro de un año (bueno, de diez meses) no volverán los bañadores, la aburrida programación de TV en verano ni los tiempos muertos en los que no sabemos que hacer.

Y ahora que todo esto ha acabado, debemos hacer lo que hacemos siempre, lo que llevamos haciendo toda nuestra vida: volver a las andadas. Volver al trabajo, al estudio, revivir los agobios, pensar en nuestro futuro y todo eso que suele hacer la gente.

Pues yo me declaro en rebeldía. Los agobios, las preocupaciones y todo lo que conllevan por mi pueden quedarse en otro planeta, porque no pienso dedicarles ni un segundo de mi preciado tiempo. En esta vida, hay algo que me molesta más que perder un partido, más que suspender un examen, más que el odio que le tengo a las espinacas y más que las tardes lluviosas de estudio. Lo que más me molesta es perder el tiempo.

Por eso, ahora que estoy a punto de empezar un nuevo curso académico y deportivo, ahora que me siento con fuerzas para pensar con claridad, he decidido que no pienso perder ni un segundo de mi tiempo en vivir. Así de claro y así de contundente. Cualquier persona, animal o cosa que me haga perder el tiempo la voy a apartar de mi vida a las primeras de cambio. Estamos aquí por tiempo limitado, y ahora que volvemos al tajo no nos podemos olvidar de eso, de que algún día no estaremos, y de que vale la pena aprovechar el tiempo. Os lo recomiendo.

Quizás os haya sorprendido la entrada, empezaba hablando del fin del verano y acabamos haciendo una reflexión sobre el tiempo que nos queda. A veces resulta útil reflexionar un poco las cosas. Feliz septiembre a todos/as.

Falta tiempo!

El reloj nunca se para (imagen de uncura.blogspot.com)

Al día le faltan horas, a mi no me engañan. Unos dicen que el secreto es organizarse, otros que es relajarse, otros…bueno, otros sencillamente lo aceptan y ya está. Pero todos coinciden en que las 24h que vivimos actualmente a veces no dan más de si.

Entre estudios, recados, trabajo, amigos, familia, pareja y tiempo libre, los minutos vuelan. Se escapan de la caja del tiempo invisible para no volver. Y nosotros solo podemos quedarnos mirando con la boca abierta…

¿En que notáis que se os escapa el tiempo?

Tiempo perdido

reloj

El reloj, que nunca para (imagen de cocina.org)

Vale la pena a veces ponerse a pensar en todo el tiempo que hemos desperdiciado, aunque solo sea con la intención de no volver a hacerlo, no volver a caer en los mismos errores. Minutos alargados de un café, demasiado tiempo viendo una película que no nos gusta, excesivo tiempo de espera mientras no nos podemos sentar.

A veces, somos nosotros los que hacemos perder el tiempo a los demás. Dicen que el tiempo es la medida del movimiento, y por tanto de la vida. Así que si perdemos el tiempo, perdemos la vida, suena duro ¿no?

¿Que pasaría si juntáramos todo ese tiempo? Todas esas horas perdidas, los minutos extraviados y los segundos que no quisimos vivir. Los viviríamos quizás de una manera más eficiente, sabiendo que ya no habrá segundas oportunidades. No habrá espacio para los arrepentimientos, ni los remordimientos de conciencia por pensar que podríamos estar haciendo otra cosa. El tiempo nunca deja de ser vida.