Goya estaría sonriendo

(imagen de lavanguardia.com)

Ayer, lo más granado del cine español se reunió un año más para celebrar los Premios Goya.

Antes de la gala, se decía que muchos actores acudían al espectáculo con ganas de reivindicar su profesión frente a los focos, de recordar que la situación del cine español podría ser mejor. Efectivamente, los recortes en las ayudas y especialmente la subida del IVA al 21% han golpeado al mundo de la cultura muy fuerte. Se han cerrado muchas salas y, aunque este año la recaudación ha sido mayor, muchas películas no llegan a ver la luz por problemas económicos. Los artistas están en pie de guerra, y en cuanto el ministro Wert pisó el patio de butacas, Eva Hache ya disparaba frases como si de dardos se tratata, diciendo: “Recibamos a las autoridades como se merecen, bueno como se merecen no, recibámoslas bien”. Sigue leyendo

Espanto internacional en Siria

Mapa de Siria (imagen de atlasescolar.com.ar)

 

La actual guerra civil que se vive ahora mismo en Siria se está encaminando hacia un masacre, mientras los gobiernos del mundo miran impasibles, sin poder o querer hacer nada para evitarlo. El conflicto ya supera el año y nadia ha movido un solo dedo por ayudar a los sirios.

La historia se puede resumir fácilmente, porque es similar a lo que se ha vivido en Egipto o Libia. Con una diferencia, en esos dos países ganaron los rebeldes mientras que en Siria continúa la lucha.

El 26 de enero de 2011, Hasan Ali Akleh se prende fuego en Siria para “protestar contra el gobierno”. Como había ocurrido en Túnez hacía algunos meses, este hecho desencadenó una serie de manifestaciones. Cada vez más gente se rebeló contra el gobierno, hasta que el presidente Bashar Al-Assad decidió endurecer la represión y mandó a los tanques disparar contra su propio pueblo.

Cuando esto ocurrió, se armó un gran revuelo en la ONU. Se produjeron varias reuniones, y el 23 de febrero de este año Kofi Annan fue puesto al frente de la delegación que debía acabar con el conflicto sirio. A estar alturas, la guerra civil siria era una realidad. Se pensaba que el prestigio de Annan, premio nobel de la paz en 2001, podría ayudar a resolver las cosas. Pero no fue así. Sigue leyendo

Las revoluciones y el estómago

Revolución

La primavera árabe, algo que parece haber marcado un antes y un después en la Historia de la Humanidad, no es en realidad algo exclusivo de nuestra época.

Siempre han habido revoluciones y cambios de poder. Lo más destacable para mí de estas revueltas es que se han producido en la era de la información, de Twitter, Facebook, etc. Esto lo que ha producido es la rápida propagación de las ideas, a un nivel desconocido hasta el momento, un nivel global donde internet puede ser un medio, un fin o un arma arrojadiza.

Esta sobredosis de “bits” también nos ha recordado uno de los fallos que solemos tener como humanos, la ingenuidad. Muchos se creen lo que les cuentan. Recientemente, las protestas de Valencia han vuelto a remover conciencias. Cada periódico, dependiendo de su inclinación política, dice una cosa. Los testimonios a pie de calle de policías y profesores se contradicen, los videos de youtube y los informes del gobierno nunca se ponen de acuerdo. Todos los que nos hemos estado allí no podemos hacer otra cosa que analizar la información que nos llega y creerla o no, pero realmente no sabremos lo que pasó.

Las medidas llevadas a cabo por el Gobierno no son muy “populares”. Rajoy decía hace poco que no cree que en España se  reproduzcan las escenas de caos y violencia de Grecia. Y al leer esto me vino a la cabeza algo que nos decía nuestro profesor de Historia del colegio, y que tenía que ver con el estómago.

Si, habéis leído bien, y más de uno ya podrá imaginarse por donde van los tiros. ¿Que tiene que ver el estómago en las protestas? Él nos decía que en todas las épocas han habido revoluciones, y todas han tenido un denominador común, “Que faltaba comida. Mientras el estómago esté lleno, a la gente le pueden hacer de todo, y les gustará más o menos pero aguantarán. Pero si la gente tiene el estómago vacío, estarán dispuestos a lo que sea por cambiar las cosas” decía.

A veces habréis escuchado el refrán “A enemigo que huye, puente de plata”. Recomienda dejar huir al enemigo, ya que si le atacas y es consciente de que no tiene nada que perder, puede ser más peligroso. Algo similar ocurre ahora. También ha ocurrido en la primavera árabe, aunque en ese caso mezclado con la rabia contra el poder ejercido por los dictadores.

Millones de parados, millones de subsidios y pensiones por pagar. ¿Que ocurrirá cuando se acaben los ahorros y la gente deje de percibir? ¿Que ocurrirá cuando no haya más dinero? ¿Que ocurrirá cuando se vacíen los estómagos más de lo que lo están ahora?

Un aliado al que unirse y un enemigo al que odiar

Protestas en Valencia, foto de Heino Kalis (Reuters) via el pais.com

Los últimos hechos acaecidos en Valencia en el marco de las protestas contra los recortes en educación, reflejan una realidad compleja de digerir. Cuando hay recortes, la gente protesta, como es habitual, pero últimamente esas protestas acaban en cargas policiales con los agentes repartiendo palos a todo el mundo.

Es inevitable el descontento de unos estudiantes que no quieren que el sistema se deteriore más de lo que está. Que algunos institutos no tengan calefacción es algo insólito. Sin embargo, no serán pocos jóvenes los que se suban al carro de las protestas solo porque tienen el atractivo de ir “contra el sistema” y por luchar contra la policía, recordando otros tiempos no muy lejanos en España, donde se corría delante de “los grises”.

Cuando hay ganas de armar el belén, solo hacen falta dos cosas, un aliado al que unirse y un enemigo al que odiar. Sus aliados son todos lo demás estudiantes y el enemigo, como no podía ser de otra manera, las fuerzas policiales. Para la policía es exactamente lo mismo, tal y como lo presentó Antonio Moreno, jefe de la policía en Valencia, cuando preguntado por el número de agentes que tenía respondió que no piensa proporcionar esa información al “enemigo”. Es una manera equivocada de explicar las cosas, porque da una imagen bélica.

Las protestas no deberían cortar calles porque si, eso es una medida que no conduce a nada. En todo caso, al enfado de los otros ciudadanos que se ven perjudicados porque otros quieran manifestarse. Es una de las principales excusas que usa la policía pone a la hora de hacer sus cargas. No nos engañemos, el que trabaja en la UIP (Unidad de Intervención Policial) sabe a lo que va, y doy por sentado que disfrutan con ello. No quiero decir que les encante pegar a gente, pero no creo que les remuerda la conciencia. Cuando se juntan son como un ejército, todos iguales, todos anónimos, todos pegan, son copias unos de otros.

Ver a un policía con casco, porra y chaleco pegar a un chico con una mochila a la espalda no es una gran imagen para nadie. Da una sensación de abuso. Si tan ilegales son estas protestas, ¿porque no les detienen en vez de pegarles?

Esto empieza a tomar tintes políticos nada agradables. Y mientras, los policías seguirán dando palos y dividiendo la ciudad en dos, aliados y enemigos.