Política cansada

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(Imagen de imujer.com)

Estoy harto de política. Es una cosa muy simple de expresar pero que tiene un trasfondo más profundo de lo que parece. Sigo en el nivel del 15M, donde se enarbolaban pancartas que decían “No nos representan”. Incluso me había prometido no volver a hablar de política en este blog, pero oye, uno en su casa pone los muebles que quiere.  Sigue leyendo

La filosofía del “pan y circo”

(Imagen de cuantarazon.com)

Mi profesor de Historia decía que, mientras los habitantes de un país tuvieran la barriga llena, soportarían todo tipo de sufrimientos. Pero que con la barriga vacía, se levantarían contra el gobierno fuera quien fuera, y cada vez creo que tiene más razón. La Historia nos demuestra que, por muy mal que vayan las cosas, mientras la gente tenga para comer, no se rebelarán de forma mayoritaria. Desde que empezó esta crisis (momento que nadie señalar con exactitud) esas frases de mi profesor han resonado en mi cabeza muchas veces.

La filosofía del pan y circo tiene mucho que ver con llenar la barriga. La expresión proviene del poeta romano Juvenal, que se refería así a las maneras que tenían los gobernantes romanos de ganarse a la gente. El hecho de llegar a repartir comida gratuita en épocas de hambruna y la organización de grandes espectáculos públicos obedecía a la idea de atraer a las masas y hacerles olvidar sus problemas e incluso su ambición política. Quizá no eternamente, pero sí lo suficiente como para mantenerse en el poder más tiempo y conseguir el favor de grupos de apoyo de distintas secciones de la sociedad romana. Sigue leyendo

La política que nos espera

(Imagen de joordi.com)

Desde hace tiempo el plato de la política se estaba volviendo más sobrio, y ya hacía falta algo de salsa para animarlo. Picantes o no, los cambios que se han producido en los últimos tiempos han cambiado las cosas, nivel por nivel, país por país, chorizo por chorizo. Sin saber lo que pasará en este año electoral que comienza con la victoria de la izquierda en Grecia, se podría decir que hay varias opciones sobre la mesa, y eso es bueno sin duda. Hasta hace poco había dos opciones clarísimas, y ahora, aunque siguen ahí, ya no está todo tan claro. Sigue leyendo

Políticos sin micrófonos

(Imagen de estudiocasero.com)

El humano vive de los alimentos. El banquero, del dinero. El violinista, de la música que sale de su mano. El conductor de autobuses, de su vehículo.

El político, vive de su micrófono. Es un instrumento vital para él, que hace llegar a todas partes del mundo su mensaje. Ese mensaje ha pasado por noches de reflexión, asesores que escriben discursos, prácticas de oratoria y horas de dicción, pero sobretodo ha pasado por su mente. Después le agrega algunas sales de persuasión y argumentación (algunas veces de mentira, ¿porque no?) y ya tenemos un mensaje político. Todo sale a través del micro.

Pues bien, ¿os imagináis que pasaría si un día se desconectaran todos los micrófonos? Pasaría algo así en los informativos: Hoy, el presidente del gobierno ha realizado unas declaraciones…pero por problemas técnicos no podemos ofrecérselas. ¿Molaría o no? No se vosotros, pero yo me quedaría muy tranquilo, sin asistir a discusiones vergonzosas entre nuestros gobernantes ni escuchar sus mentiras. Usan el micro como un profesor su tiza. Lo agotan como hace un taxista con su volante, tan desgastado que a veces hay que cambiarlo. En definitiva, nos agobian, nos aburren.

Desactivemos lo micrófonos, ¿os hacéis una idea de las caras que pondrían? Se quedarían más blancos que la sal, les entraría el pánico, no podrían enviar sus mensajes. Y si no hay mensaje, no hay comunicación. Se hundirían en el olvido y sus palabras nunca nos llegarían. Ese día los telediarios llenarían esos minutos con noticias más interesantes o reportajes sobre la sabana africana, con lo cual favorecerían la siesta española.

Quiero que ocurra, aunque solo sea por un día (por lo menos). 

¿Que os parece?