El vuelo de la vida

(Imagen de Zaninger Jonathan, de airliners.net)

Buenos días señores pasajeros. El comandante y la tripulación les damos las gracias por elegir este vuelo de la compañía Vida, partiendo desde Nacimiento con destino Muerte.

La duración estimada del vuelo es desconocida. No realizaremos ninguna demostración de seguridad, volarán aprendiendo sobre la marcha. Les rogamos que busquen un lugar donde almacenar todos sus recuerdos a partir de este momento, porque nunca se sabe cuando los pueden necesitar. Los dispositivos móviles pueden permanecer encendidos todo el tiempo que quieran, a pesar de que eso les haga perder tiempo de conversación con su compañero o compañera de asiento y con el resto de pasajeros del avión. Sigue leyendo

Volvemos a las andadas

(Imagen de revistamakingof.blogspot.com.es)

Así, como quien no quiere la cosa, se fue el verano.

Se acabó la piscina, la playa, las sonrisas bajo la sombrilla, el tener que ponerse crema todos los días, etc. También se acabó, en parte, el relax, la sensación de tener toda una vida por delante de vacaciones perpetuas sin preocupaciones. Hasta de dentro de un año (bueno, de diez meses) no volverán los bañadores, la aburrida programación de TV en verano ni los tiempos muertos en los que no sabemos que hacer.

Y ahora que todo esto ha acabado, debemos hacer lo que hacemos siempre, lo que llevamos haciendo toda nuestra vida: volver a las andadas. Volver al trabajo, al estudio, revivir los agobios, pensar en nuestro futuro y todo eso que suele hacer la gente.

Pues yo me declaro en rebeldía. Los agobios, las preocupaciones y todo lo que conllevan por mi pueden quedarse en otro planeta, porque no pienso dedicarles ni un segundo de mi preciado tiempo. En esta vida, hay algo que me molesta más que perder un partido, más que suspender un examen, más que el odio que le tengo a las espinacas y más que las tardes lluviosas de estudio. Lo que más me molesta es perder el tiempo.

Por eso, ahora que estoy a punto de empezar un nuevo curso académico y deportivo, ahora que me siento con fuerzas para pensar con claridad, he decidido que no pienso perder ni un segundo de mi tiempo en vivir. Así de claro y así de contundente. Cualquier persona, animal o cosa que me haga perder el tiempo la voy a apartar de mi vida a las primeras de cambio. Estamos aquí por tiempo limitado, y ahora que volvemos al tajo no nos podemos olvidar de eso, de que algún día no estaremos, y de que vale la pena aprovechar el tiempo. Os lo recomiendo.

Quizás os haya sorprendido la entrada, empezaba hablando del fin del verano y acabamos haciendo una reflexión sobre el tiempo que nos queda. A veces resulta útil reflexionar un poco las cosas. Feliz septiembre a todos/as.

La muerte tabú

 

Escondemos lo que pensamos, así de simple. No queremos oír hablar de la muerte. La negamos, la escondemos hasta que la vemos enfrente, solo entonces nos ponemos a pensar en ella.

Yo creo que pensar de vez en cuando en la muerte (solo de vez en cuando, que nadie se pase) es incluso beneficioso, ¿no valoraríamos más la vida?

Hace muchos años, había un seria que algunos recordaréis. Ni siquiera me acuerdo del nombre, pero si del argumento. Dos jóvenes científicos americanos, en los noventa, hacían un experimento para crear una especie de nuevo Frankestein. Sin embargo, en su lugar crean a una chica que tiene poderes especiales. La serie está orientada a gente joven, con mucho humor.

En uno de los capítulos, la chica decide ponerles a prueba, y les da a cada uno un reloj de muñeca, que tiene una cuenta atrás. Es el tiempo que les queda de vida. Tras hacer esto, coloca una viga de madera entre los tejados de dos edificios, y les anima a caminar por ella, como acróbatas.

Entonces, a los dos les pasa lo que nos pasaría a cualquiera de nosotros, no se atreven a caminar por la viga. Ella les repite una y otra vez que no morirán, que no pasará nada, pero se resisten a creerla. Cuando por fin la creen, se ponen a dar saltos sobre la viga, muy contentos, sabiendo que no hay problema y no morirán.

La filosofía del carpe diem ayuda a olvidarse de la muerte. ¿Porque acordarnos de ella si lo que tenemos que hacer es aprovechar la vida? Yo creo que es justo al revés, es esa consideración de barrera finita es la que nos hace vivir más vivos. Disfrutar las cosas, sabiendo que algún día las perderemos. ¿Que pensáis vosotros?