Rompiendo el partido

(Imagen de atlantajcc.org)

Hacía un día soleado en Barcelona. Los partidos comenzaron pronto y el calor se empezó a notar sobre el césped artificial, el olor a goma quemada lo inundaba todo. Esa mañana del año 2007 me tocaba de nuevo dirigir a la selección valenciana de flag football sub-13, un equipo cargado de ilusión en cada jugada que hacía. Entre sus componente había un jugador, al que podríamos llamar Juan, que ese día estaba ansioso por jugar. Pero, por algún motivo, una de sus piernas le dolía.

Su posición era runningback, y ansiaba correr. No es fácil estar en un campeonato de España en la banda sin poder jugar, viendo a tus compañeros divertirse. Quería salir y hacer aunque fuera una o dos jugadas, pero su edad me hacía difícil la decisión. No podía sacarle sin saber que le fallaba en la pierna, porque podría agravarse más su lesión. Según todos los manuales de entrenador, había que dejarle en la banda. Pero él había esperado todo un año ese día, y no quería fastidiarle la mañana. Así que decidí dar un patada al manual y jugármela. Tras recibir un par de súplicas más suyas pidiéndome que le dejara jugar, accedí.

Primero, le saqué y mandé una jugada de pase donde probablemente no tocaría el balón, pero al menos entraría en calor. Y luego llegó su momento, carrera por la derecha, tenía que demostrar que podía jugar. Recibió el balón, enfiló la banda, y la defensa entera se cerró sobre él. Justo cuando parecía que su jugada iba a terminar, hizo un quiebro y esquivó un placaje. Siguió corriendo por la banda, acelerando cada vez más. Rompió otro placaje y los demás defensas ni siquiera se le pudieron acercar. Llegó solo a la zona de anotación y luego todos fueron a chocarle la mano. Yo, en la banda, seguía con la boca abierta. Le mantuve en el campo hasta el final del partido (ganamos), y olvidó su dolor de la pierna. A veces la actitud es la mejor arma que tenemos.

 

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El touchdown de Jack Hoffman

Jack, atendiendo a los medios tras el partido, como un profesional  (imagen de David McGee)

Cuando el mundo del deporte se une para que alguien que lo está pasando mal disfrute, siempre es un momento digno de ver. Y eso fue lo que pasó con Jack, un chico de 7 años que sufre un cáncer en el cerebro. En Estados Unidos, donde el football es más una religión que un deporte, el sueño de todos los chicos de su estado, Nebraska, es vestir la camiseta del equipo de football de la universidad del estado. Con la ayuda de Rex Burkhead, uno de los jugadores del equipo, y habiéndose creado incluso una página de facebook llamada “Team Jack” para recibir apoyos, todo apuntaba a una gran sorpresa. Sigue leyendo

El día del football

El Lucas Oil Stadium, durante la última Superbowl (imagen de i4.mirror.co.uk)

 

Por fin ha llegado.

Después de la travesía por el desierto, después de estar meses y meses sin football, la NFL vuelve.

Muchos se habrán preguntado que pasaría si seleccionáramos a grandes atletas y les diéramos casco y coraza. Luego les pondríamos a entrenar juntos con los mejores entrenadores y finalmente le dejaríamos entrar a grandes estadios para que todo el mundo les contemple. Eso es la NFL.

Los fans se juntan en las afueras de los estadios para comer juntos el día del partido. Las apuestas se disparan y todo el mundo espera el primer movimiento del balón y del quarterback que da inicio a cada jugada. Los casi diez entrenadores que suele tener un equipo de media observan desde la banda o desde las cabinas en las alturas la marcha del equipo. La gente se vuelve loca en las gradas, las televisiones emiten documentales especiales. Se revolucionan las redes sociales y miles de archivos “torrent” de partidos para descargar se disparan al ciberespacio. Las camisetas se venden como churros mientras comunidades de football del mundo entero se juntan cada fin de semana para ver la mejor liga del planeta. Cada sábado y domingo, los jugadores de los 32 equipos se disponen a hacer su trabajo y vivir su deporte con una intensidad poco comparable a los demás deportes. Fuertes placajes y jugadas espectaculares nos esperan, estáis listos?

Victoria!

Un escudo que representa muchas cosas...

Hoy era el día, estaba claro. Hoy teníamos la oportunidad de conseguir la ansiada liga valenciana, esa que empezamos en noviembre con toda la ilusión del mundo. Llegábamos a este partido después de haber pasado momentos difíciles, tanto dentro como fuera del campo. Tras tanto tiempo, el equipo había cambiado, y el partido de hoy se presentaba como una incógnita, como una prueba a superar de cara a los próximos partidos que vendrán.

Y el equipo respondió. Desde el principio, la defensa mostró su nivel, maniatando a los Ironmans y no dejando que movieran las cadenas. El ataque de los de Castellón no fue lo suficientemente efectivo como para conseguir anotar en todo el partido, incluyendo varios momentos en que fueron frenados por la defensa alicantina en sus cuatro oportunidades seguidas.

El ataque de Sharks tampoco estuvo acertado en la primera parte. La defensa impidió muy bien la carrera exterior e interior, así como el pase largo. Hasta la segunda parte, la carrera no comenzó a ganar yardas, y el juego de amago se convirtió en la mejor jugada de los alicantinos.

Hasta que, en un momento, nos pusimos por delante en una jugada rota. Y luego convertimos el punto extra de dos puntos. Fue espectacular. Los jugadores estuvieron luchando tres horas para vivir ese momento en el que nos poníamos por delante en el marcador. La banda enloqueció, las pulsaciones aumentaron. Habíamos vencido contra muchas cosas: en primer lugar nosotros mismos, porque muchas veces no jugamos a nuestro nivel, también contra los rivales, que no nos regalaron ni una yarda, y finalmente contra los árbitros, que con sus errores ayudaron a hacernos las cosas más difíciles. El ataque iba a medio gas, a fogonazos, y gracias a la defensa siempre estuvimos en el partido, hasta que finalmente pudimos anotar.

Nos sobrepusimos a todo y ganamos 8 a 0, y valió la pena. Hoy los jugadores de los Alicante Sharks deben sentirse orgullosos. Forman parte de un equipo humilde, nacido de la nada, que nunca ha tenido los suficientes medios para ser un gran equipo, pero que a base de trabajo ha llegado a jugar finales, y a ganarlas.

No existe la perfección, pero nosotros en esta liga somos perfectos, con 5 victorias y ninguna derrota. Perfectos porque nunca dejamos de trabajar para logar la victoria, perfectos porque a pesar de la falta de partidos y la poca vergüenza de otros equipos hemos sido vencedores. Y porque una vez más en la final hemos demostrado que no nos rendimos. Lo hemos conseguido, aquí están vuestros nombres:

– Alex: el guardia que tenia la difícil tarea de sustituir a Enrique, y lo ha conseguido, además con mucho carisma. Un fallo no puede empañar un partido.

– Dean: el defensa reconvertido en atacante, que hoy ha doblado y se ha dejado la piel una vez más, con aire y sin él, con la coraza cerrada o abierta.

– Edu: el parche eterno, la solución a los problemas. Hoy ha estado cuando el ataque le ha llamado. Siempre listo para todo.

– Hector: La línea no sería la misma sin él. Hoy, cuando le han preguntado si aún podían seguir jugando, ha dado una respuesta mítica: “Si, tu pide por esa boca lo que quieras, que lo vamos a hacer”. Increíble.

– Joan: El rookie del año, el silencioso. Segundo partido consecutivo con una intercepción en el final del partido. El mejor cerrojo de la defensa.

– Emi: El que siempre aparece y moja. Si no hubiera sido por los árbitros…Tu conversión de dos puntos, mítica. Capitán. Siempre se deja la voz animando al equipo.

-Samu: El QB. Competitivo cada segundo, siempre buscando escaparse y ganar yardas, así ha conseguido el touchdown. Nunca perdiste la cara al partido.

– Mochi: Capitán de defensa. Su profecía de “les dejaremos a 0” se cumplió, salió al campo con esa idea y la transmitió a la defensa. Dicho y hecho.

– Luis: El tesorero. Ahí estuvo gritando desde la banda, siempre animado.

– Richi: El corazón de la línea. Su voz siempre se escucha antes de la jugada, imparable.

-Nacho: Uno de los mejores jugadores que he entrenado. Da igual de que juegue, siempre va al máximo, siempre pone la cabeza por delante, no pide el cambio, no se queja, único e incomparable.

– Rafa: Siempre va por delante, lo ve todo antes. Otro que no sabe lo que es bajar el ritmo, siempre al cien por cien. Esfuerzo garantizao.

– Delian: De la defensa al ataque, y vuelta a la defensa. Hace lo que le piden y lo hace bien. Una bestia en el centro de la defensa.

– Rodrigo: Lástima de lesión…pero no soltó el balón y puso su granito de arena en el partido. Aún hay muchas jugadas por disfrutar de él. Comportamiento ejemplar.

– Chino: Otro que aún tiene futuro por delante. Su casi-intercepción nos dejó sin respiración a todos, la siguiente es tuya!

– Isaac: Que decir…la bala, el torpedo, sin palabras. El defensa que todos quieren tener en su equipo, rápido y duro. No se cansa, siempre pega, llega a todas partes y sus placajes se escuchan desde Alcoy por lo menos.

– Diego: Otro silencioso. Hoy no se ha cortado en jugar bien, es un descarado. Un soñador, alguien que se merece ganar muchos partidos, lleva algo dentro muy valioso como para esconderlo: su actitud.

– Dani: El debutante hoy. Aún no lo sabe, pero ha hecho un buen partido. Cuando vea los primeros partidos de los rookies el año que viene, lo entenderá mejor. Y el año que viene, que las defensas se vayan abriendo para atraparle.

Un placer de nuevo dirigiros hoy, a pesar de que el ataque no ha hecho un partido espectacular. Siempre habéis estado ahí dando la cara.

Por días como este valen la pena los entrenamientos por la noche, con lluvia, con frío, con poca gente.

Esto es nuestro, el 22 de mayo de 2011 los Sharks fueron campeones, y eso no os lo quitará nadie. Cuando pase el tiempo, podréis mirar atrás y sentiros orgullosos de haber jugado y haber ganado juntos.