Los círculos de Coelho

Círculos (imagen de recursos2d.com)

Navegando por internet me he encontrado con un precioso texto del escritor brasileño Paulo Coelho. Habla sobre cerrar círculos, dejar atrás el pasado, afrontar el presente y el futuro…resumiendo, que no hay que “comerse la cabeza”.

“Hay que saber cuándo una etapa llega a su fin. Cuando insistimos en alargarla más de lo necesario, perdemos la alegría y el sentido de las otras etapas que tenemos que vivir. Poner fin a un ciclo, cerrar puertas, concluir capítulos… no importa el nombre que le demos, lo importante es dejar en el pasado los momentos de la vida que ya terminaron. ¿Me han despedido del trabajo? ¿Ha terminado una relación? ¿Me he ido de casa de mis padres? ¿Me he ido a vivir a otro país? Esa amistad que tanto cultivé, ¿ha desaparecido sin más? Sigue leyendo

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La muerte tabú

 

Escondemos lo que pensamos, así de simple. No queremos oír hablar de la muerte. La negamos, la escondemos hasta que la vemos enfrente, solo entonces nos ponemos a pensar en ella.

Yo creo que pensar de vez en cuando en la muerte (solo de vez en cuando, que nadie se pase) es incluso beneficioso, ¿no valoraríamos más la vida?

Hace muchos años, había un seria que algunos recordaréis. Ni siquiera me acuerdo del nombre, pero si del argumento. Dos jóvenes científicos americanos, en los noventa, hacían un experimento para crear una especie de nuevo Frankestein. Sin embargo, en su lugar crean a una chica que tiene poderes especiales. La serie está orientada a gente joven, con mucho humor.

En uno de los capítulos, la chica decide ponerles a prueba, y les da a cada uno un reloj de muñeca, que tiene una cuenta atrás. Es el tiempo que les queda de vida. Tras hacer esto, coloca una viga de madera entre los tejados de dos edificios, y les anima a caminar por ella, como acróbatas.

Entonces, a los dos les pasa lo que nos pasaría a cualquiera de nosotros, no se atreven a caminar por la viga. Ella les repite una y otra vez que no morirán, que no pasará nada, pero se resisten a creerla. Cuando por fin la creen, se ponen a dar saltos sobre la viga, muy contentos, sabiendo que no hay problema y no morirán.

La filosofía del carpe diem ayuda a olvidarse de la muerte. ¿Porque acordarnos de ella si lo que tenemos que hacer es aprovechar la vida? Yo creo que es justo al revés, es esa consideración de barrera finita es la que nos hace vivir más vivos. Disfrutar las cosas, sabiendo que algún día las perderemos. ¿Que pensáis vosotros?

John Wooden: el filósofo del baloncesto

Wooden y su sonrisa eterna

Hoy voy a hablaros de una de esas personas que marcan una época en algún campo de la vida o de la Historia. Un hombre que batió récords y dejó huella en los que le conocieron. Alguien que mediante su trabajo de entrenador creó escuela y engrandeció el deporte de la canasta mediante su buen hacer, y en su país se convirtió en una leyenda viva. Poneos cómodos, vamos a hablar del gran John Wooden.

 El viernes 14 de octubre de 1910, en Hall, una pequeña población de Indiana, en Estados Unidos, nace John Wooden.

 Su padre, Joshua Wooden, trabaja en los campos de cultivo. Cada noche, antes de que sus hijos de vayan a dormir (John tiene tres hermanos), les lee poesía tumbados en la cama, lo que empieza a despertar sus inquietudes por la lectura.

 Su madre, Roxie Anna, se dedica al cuidado de la casa, y las noches muy calurosas les da a sus hijos rodajas de melón fresco, que se comen en el porche mientras miran las estrellas. Ella le regala a John su primer balón de baloncesto, hecho con trapos secos y envuelto con mallas. Su padre fabricó una canasta usando una cesta de recoger tomates, a la que le quitó la parte inferior antes de colgarla de una pared del granero, así empezó John a jugar al baloncesto.

 Desde pequeño, Wooden empieza a formarse una filosofía de la vida basada en el esfuerzo y en el trabajo duro y teniendo como ejemplo a sus padres. Recuerda que su padre siempre fue un ejemplo de superación y gentileza, y su madre era muy constante, no recuerda haberla oído quejarse ni una sola vez.

 Conforme fue creciendo, su padre Joshua le dio lo que llamó “Los dos grupos de tres”, seis normas divididas en dos partes. La primera hacía referencia a la honestidad:

 – Nunca mientas.

– Nunca hagas trampas.

– Nunca robes.

 Y la segunda hablaba de luchar contra la adversidad:

 – Nunca llores.

– Nunca te quejes.

– Nunca pongas excusas.

 En 1918, y buscando mejorar su situación, la familia se muda otra granja en Centerton, y en 1924, cuando tenía 14 años, se vuelven a mudar, esta vez a Martinsville, donde Wooden empieza a jugar baloncesto en el instituto.Sin embargo, antes de dejar Centerton, al terminar el tercer grado, y antes de la pequeña fiesta de graduación, su padre le entrega un papel con 7 puntos, algunos consejos que se convertirán en su filosofía de vida:

 1. Se fiel a ti mismo.

2. Ayuda a los demás.

3. Haz de todos los días tu obra maestra.

4. Absorbe profundamente buenos libros, especialmente la Biblia.

5. Haz de la amistad un arte.

6. Construye un refugio contra un día de lluvia.

7. Reza para la orientación y da gracias todos los días por tus bendiciones.

 En cuanto llega a Martinsville, explota su talento para jugar al baloncesto, y lleva al equipo del instituto a las finales del campeonato estatal tres años consecutivos, ganando a la tercera ocasión, en 1927. Los tres años es incluido en la lista “All-state”, que incluye a los mejores jugadores del estado.

 En 1926 conoce a la que será su futura esposa, Nellie Riley.

 Se gradúa en 1928, y entre en la Universidad de Purdue. Gana el título nacional en 1932, habiendo sido nombrado tres veces “All-american”. Sus compañeros le apodaron “The Indiana rubber man” (El hombre de caucho de Indiana), por sus agresivas entradas a canasta. En 1932 se gradúa en Lengua Inglesa, haciendo luego un master en la Universidad de Indiana.

Después de la universidad, jugó en la NBL (antecesora de la NBA), en los Indianápolis Kautskys y en dos equipos más. Compaginaba la competición con dar clases y entrenar en algunos institutos, como el de Dayton, de Kentucky. Durante 46 partidos anotó 134 tiros libres consecutivos, y en 1937 es elegido en el mejor quinteto de la liga.

 Su labor en el instituto Dayton dio sus frutos. El primer año fue el único en toda su carrera que presentó un balance negativo de victorias (6 victorias y 11 derrotas). El segundo año fue mejor, y luego regresó a Indiana enseñando inglés y entrenando en el South Bend Hig School, antes de alistarse en la Armada. Su balance total de entrenador durante 11 años, dos en Dayton y nueve en South Bend, fue de 218 victorias por 48 derrotas, impresionante.

 En 1942 se alista en la Armada, y llega a ser teniente durante la Segunda Guerra Mundial.

 Al acabar la guerra, en 1946, comienza a entrenar a la Universidad de Indiana, hasta 1948. Como hecho importante, en 1947 llevó al equipo hasta el campeonato de la conferencia, por lo que se ganaron su invitación para el campeonato nacional entre universidades. Wooden rechazó la invitación porque el torneo no permitía que participaran jugadores afroamericanos, y Wooden tenía uno en su equipo. Al año siguiente la regla cambió, y llegaron a la final, perdiéndola contra la Universidad de Louisville. Clarence Walter, el jugador afroamericano de su equipo, fue el primero que jugó una fase final del torneo universitario.

 En 1948 su contrato expira, y recibe ofertas de las universidades de Minesota y Ucla. Como anécdota, debido a la mala climatología, no pudieron comunicar con Wooden desde Minesota, y éste pesando que habían perdido interés y teniendo en cuenta las preferencias de su familia, decidió aceptar la oferta de Ucla, donde se convertirá en una leyenda.

 Transforma al equipo desde el primer día. El año anterior el grupo había finalizado con un balance de 12-13, y Wooden destrozó las previsiones, finalizando su primera temporada ganando su división con 22 victorias y 7 derrotas, batiendo el record de victorias de la universidad.

 A partir de ese momento, Ucla se transforma en un equipo histórico que acumula triunfos todas las temporadas. Sus números hablan por si solos: estuvo 27 temporadas en la universidad, acumulando un balance de 664 victorias por 162 derrotas, ganó 10 títulos nacionales en su últimas 12 temporadas, 7 de ellos consecutivos entre 1967 y 1973. También tiene otro record, el de victorias consecutivas, con 88. Y otro, el de temporadas perfectas, 4, ganando 30 partidos seguidos y el campeonato incluido. En las fases finales tiene otro record de 38 victorias seguidas, también el de victorias seguidas en casa, con 98 triunfos. Fue nombrado siete veces entrenador del año.

 John Wooden se convirtió en un entrenador mundialmente conocido por su filosofía del juego y de la vida, y su aportación al baloncesto no puede medirse con fidelidad. Fue llamado “El Mago de Westwood”. En 1960 entra en el Salón de la Fama como jugador, en el 1973 como entrenador, siendo una de las tres personas en toda la historia que está de ambas maneras.

 El 1 de marzo de 1975 dirigió su último partido, ganando en casa contra la Universidad de Stanford por 93-59. Cuatro semanas después anunció su retirada, después de ganar la final del campeonato, su décimo.

 Rick Reilly, un periodista de la cadena ESPN, declaró sobre él: “Nunca ha cobrado más de 35.000 dólares al año, incluyendo este año que ha ganado el campeonato, y nunca ha pedido un aumento de sueldo”. Los Ángeles Lakers le hicieron una oferta, por la que le ofrecían diez veces su sueldo en la universidad, y él la declinó.

 Tras dejar el baloncesto profesional, no terminó su actividad. Se dedicó a escribir varios libros donde plasma su filosofía de la vida y del baloncesto, y a dar charlas por todo el país para entrenadores y directivos.

 En 2009, fue nombrado mejor entrenador de la historia por la cadena Sporting News, además de otros muchos premios que recibió durante su etapa como jugador y entrenador. Con los años, tuvo problemas de salud.

 El 4 de junio de 2010, a la edad de 99 años, John Wooden fallece por causas naturales en el hospital de la Universidad de Ucla, donde tuvo sus mayores éxitos.

 Entre los legados que nos dejó están los Siete Puntos (descritos antes), la Pirámide del Exito, donde Wooden relata las características necesarias para triunfar en la vida, y muchas frases para recordar. Os pongo algunas:

 – Pirámide del éxito (en inglés):

 – Web oficial: www.coachwooden.com.

 – “Aprende como si fueras a vivir toda la vida, vive como si fueras a morir mañana”

 – “Fallar no es malo, pero fallar en cambiar puede serlo”.

 – “Nunca deberías intentar ser mejor que otro, deberías aprender de los demás. Pero nunca debes dejar de intentar ser el mejor que puedas ser, porque eso lo puedes controlar y lo demás no”.

 – “No te ganes a ti mismo, es la peor derrota que puedes sufrir”.

 – “El éxito es la paz de la mente lograda a través de la satisfacción y sabiendo que has hecho todo el esfuerzo que podías hacer”.

 – “El buen entrenador es un profesor que hace que el equipo acepte el papel que considera que es más importante para el bienestar de todos”.

 – “El ingrediente principal de las estrellas es el resto del equipo”.

 – “El talento es dado por Dios: se humilde. La fama es dada por las personas: se agradecido. La vanidad te la otorgas tu mismo: se cuidadoso”.

 – “La victoria genera victoria”.

 – “Fallar en prepararse es prepararse para fallar”.

 Espero que os haya gustado el artículo y hayáis podido descubrir a este gran entrenador.