Un(os) gran(des) país(es)

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Los países de España (Imagen de ifespaspanholavr.files.wordpress.com)

Enhorabuena españoles/as, lo hemos conseguido, estamos hartos de nosotros mismos!

Ya éramos los campeones en muchas cosas: fútbol, paro, baloncesto, envidia…pero ahora también lo somos en echarnos piedras en nuestro propio tejado. Quizás estamos demasiado divididos, o quizás hemos perdido el norte y hace falta algo que nos lo muestre. O directamente no hay norte al que ir. Sigue leyendo

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Y nos ganaron olímpicamente

(Imagen de static.euronews.com)

Cuando era pequeño y veía hablar a los políticos por televisión, muchos de ellos me parecían inteligentes. Con el tiempo, mi opinión cambió. A peor, por si alguien tenía alguna duda.

Su dominio de los idiomas nunca ha sido su punto fuerte, la verdad. Para moverse por España no es obligatorio aprender inglés, pero si representas a un gran número de ciudadanos desde un cargo político, quizás te encuentres en tu carrera con gente que no hable tu idioma. Y actualmente, para salir del paso al menos, tienes que saber inglés. Tienes que aprenderlo, así de claro, no se trata de que te guste o no. Es una herramienta, sí, pero una herramienta muy potente que puede inclinar la balanza hacia tus propios intereses.

No me explico como hoy en día a los jóvenes se nos pide que estemos muy preparados mientras el presidente del gobierno no habla inglés. Así de claro lo digo. Al menos hay que dar ejemplo, practicar, intentarlo hablar en privado y luego en público.

Tampoco me explico como en la presentación de los JJOO salió Ana Botella con su acento inglés de niña de dieciséis años a explicar las bondades de Madrid. A mi me entró la risa cuando lo vi, espero que no le pasara lo mismo a ningún miembro del COI. Eso no se puede hacer así. Si Ana no habla inglés, o habla en español o directamente no sale a hablar, no pasa nada. Pero no se puede arriesgar nuestra imagen de esa manera. Sobretodo cuando somos los últimos en exponer antes de la votación y teniendo en cuenta que ella ya ha demostrado en otras ocasiones que tiene que mejorar su pronunciación. Yo, que no tengo un nivel de inglés espectacular, la entiendo, pero parece mi prima pequeña hablando, además de que hace gestos de actriz, como si estuviera representando algo. Lo primero que tiene que hacer es creerse de verdad lo que está diciendo.

Tampoco entiendo que Rajoy tenga que leer constantemente la hoja de su discurso. Ya lleva años en política, ¿nadie se ha preocupado de decírselo ni de ayudarle a mejorar su oratoria? ¿O es que nadie tiene bemoles suficientes para decirle sus fallos?

Lo mejor fue el discurso de Príncipe Felipe. No se le ve mirar a su hoja, se muestra natural, sonríe, gesticula y convence. Supongo que Rajoy y Ana Botella habrán tomado nota para mejorar, porque eso hace la gente responsable y con ganas de aprender, ¿verdad?

Y sobre la derrota de Madrid, hay poco que decir. Es inaceptable que una ciudad como Estambul, donde hasta hace poco morían manifestantes en las protestas contra el gobierno, quede empatada con España, y finalmente gane la votación. Es inadmisible. Luego estaba claro que Tokio llevaba las de ganar. Creo que no hacemos bien las cosas, al menos no en la dirección correcta. Ser la candidatura con mayor número de representantes (con todos los gastos pagados) no es una garantía de éxito. Tampoco lo es tener una nota favorable en los informes del COI, algo que resulta muy curioso. Te dicen que eres estupendo, y luego no te votan y pierdes. En turco y japonés no lo se, pero en español eso tiene nombre y se llama hipocresía. Y tiene pinta de que Interesaba que Estambul ganara a España para que luego Tokio tuviera el camino más fácil.

Sea lo que sea, algo tiene que cambiar, o el COI o nosotros. Y de momento es más fácil que cambiemos nosotros. Pidamos las olimpiadas cuando seamos una potencia mundial, no un país emergiendo de una crisis que lo ha dejado tocando fondo.

La camiseta de los campeones

La nueva camiseta de la selección española de baloncesto (imagen de marca.com)

 

Hace no muchos años, los deportistas españoles soñaban con ser campeones. No me refiero campeones de una competición en concreto, sino campeones en general, deseaban que el mundo nos mirara con otra cara, con otro gesto.

Se trabajó desde la base, apostamos por las canteras, los niños prodigio, las horas de gimnasio y el talento. El talento es fundamental para el éxito, pero ese talento debe ser guiado a través de los desafíos, y así poco a poco llegará a convertirse en algo mucho más grande. Los demás países nos miraban desde arriba, como si fueran gigantes a punto de aplastarnos en las canchas de baloncesto, los verdes campos de fútbol y la tierra batida del tenis. Hasta que de, un día, nos dimos cuenta de que las cosas estaban cambiando.

Siempre recordaré el mundial de baloncesto de 2006 como el punto de inflexión del deporte español, al menos para mí. Cuando Pau y los chicos de oro alzaron la copa en Japón, algo cambió para siempre. A partir de ese momento, y sobretodo después de los triunfos que vendrían (fútbol, motociclismo, tenis, F1, ciclismo, balonmano…) ser español dejó de ser un excusa, y con el tiempo se convirtió en una responsabilidad.

Antes era una excusa porque nosotros hacíamos que lo fuera. La furia roja estaba muy bien, pero no se reflejaba sobre el campo en absoluto. Volvíamos a casa criticando a los deportistas, de cualquier deporte, por ser egoístas, por no esforzarse, pero todo eso cambió. La camiseta ganó peso, las nuevas generaciones, esas que tantas horas se han pasado entrenando y trabajando cuando nadie les ve, han entendido perfectamente la importancia de vestir la misma camiseta que Pau, Nadal, Iniesta, etc.

Hace pocos días fue presentada la nueva camiseta de la selección de baloncesto. Lo que antes era un pensamiento e incluso una campaña publicitaria de Nike (fabricante de la camiseta) ya se ha convertido en un lema y está bordado en la parte posterior del cuello de la camiseta. Ser español ya no es una excusa, es una responsabilidad. Sintámonos orgullosos de nuestros deportistas.

Os dejo el enlace del video.

http://www.marca.com/videosmarca/?v=blP2b10SKpj

Paciencia española

Paciencia…que al final saldremos de aquí (imagen de ura-sevilla.blogspot.com)

 

Las previsiones no son buenas, el país no pasa por su mejor momento precisamente. Pero hay que reconocer que, teniendo en cuenta el carácter latino que corre por las venas de todos los españoles, estamos aguantando el chaparrón de una forma ejemplar, y digna de admiración por todos los demás países que no pueden decir lo mismo.

¿Y por qué? pensaréis algunos. Porque aún no se ha derrumbado nada, no hemos atacado a la cultura, no se han producido manifestaciones con víctimas (al menos que yo sepa), y no hemos comenzado a incendiar edificios. El clima de tensión favorece que prendan chispas al mínimo acto que no goce del consentimiento de la población, y con razón. Pero no hemos llegado a escenas vistas en otros países, donde la polícia ha disparado, ni hemos llegado a violencia física directa contra nuestros “representantes” (lo pongo entre comillas porque muchos de ellos se lo tienen merecido). Ni siquiera temas algo espinosos como la independencia de Cataluña o el uso del catalán han provocado incidentes reseñables, algo que no ocurre en otros países. Sigue leyendo

Pau de oro

Pau, después de anotar un triple contra Rusia (imagen de vavel.com)

Hagamos un pequeño viaje en el tiempo con Pau Gasol.

Es 3 de septiembre de 2006. Pau está en el interior del pabellón de Saitama, en Japón, y una gran sonrisa se dibuja en su cara. Sus compañeros acaban de ganar el campeonato del mundo de baloncesto. Él, lesionado, ha vibrado con cada canasta hasta el final. Es designado MVP del torneo y se emociona.

Ahora pasamos al 16 de septiembre de 2007, apenas un año después. Estamos en Madrid, en el palacio de los deportes. Es el campeonato de Europa, y Pau no está en la grada, sino en la pista. Jugamos contra Rusia pero vamos perdiendo 59-60. El público contiene la respiración, acabamos de ganar un mundial y no podemos perder, jugando en casa deberíamos ganar. Tendremos un último balón, y en ese momento todo el mundo sabe quién se la jugará, Pau.

Lanza el último tiro y España se paraliza, cuarenta millones de habitantes contienen la respiración mientras el balón naranja vuela hasta el aro. Lo toca, entra y sale disparado. Los árbitros pitan el final, hemos perdido. Nuestro protagonista cae en la pista y se queda tumbado tapándose el rostro, está destrozado. Sus compañeros le levantan. En la entrega de medallas Pau está muy serio. Al día siguiente un periódico publica “Perdieron el partido…pero ganaron en el corazón de todos los españoles”. Y tiene razón.

Al año siguiente, en 2008, juega una final olímpica que perdemos contra Estados Unidos. En 2009 ganamos el campeonato de Europa, en 2010 nos quedamos fuera del mundial (sin Pau) y en 2011 de nuevo otro campeonato europeo.

Resumiendo, cuando está Pau, España es de oro.

Ayer volvió a ocurrir. España se jugaba estar de nuevo en una final olímpica. Jugábamos contra Rusia, que empezó adelantándose en el marcador, pero no nos dejaríamos vencer tan fácilmente, para ganarnos hay que sudar y mucho. Comenzó la remontada y los rusos poco pudieron hacer, acabamos ganando el partido 67 a 59.

Cuando acabó, Pau habló a los micrófonos y contó el secreto del equipo. Habló de eso que hace que un equipo sea invencible, de eso que engrandece al deporte, de lo que significa jugar juntos:

“Somos una unidad. Vivimos y morimos juntos. Ese es nuestro orgullo. En los momentos de ansiedad, cuando peor van las cosas, nos unimos y pase lo que pase lo hacemos juntos, esa es la razón de nuestro éxito durante tantos años”

No hay mucho más que añadir. Mañana jugamos una final olímpica contra Estados Unidos. Y si pase lo que pase, vivirán y morirán juntos, como un equipo de oro.