Forzar el destino

El filósofo alemán Arthur Schopenhauer decía que el destino mezcla las cartas, y nosotros las jugamos

Quizás…o quizás no existe el destino, o mezcla las cartas y no tenemos posibilidad de jugarlas porque todo está escrito. El tema da para mucho, ya se han escrito miles de libros sobre esto y la realidad es que nadie sabe nada. No conozco a nadie que haya muerto y luego haya vuelto para contarnos su destino era inevitable. El destino desde siempre ha estado ligado a la suerte. Si tienes suerte, te pasarán cosas buenas. Si no, cosas malas. No me puedo creer que sea tan fácil como eso.

Un gran campo donde se puede observar todo esto es el mundo del deporte. Unos piensan que todo depende de la preparación, y otros creen que además se necesita algo de suerte, es decir de destino, para ganar. Lo que está claro es que los más y mejor entrenan son los que más veces ganan. Nosotros gobernamos nuestros actos. Es el tenista el que golpea la pelota, es el delantero el que chuta a puerta, es el escolta el que se juega el tiro a canasta en el último segundo de partido, y todo se puede entrenar. El rival no se puede controlar directamente, solo tenemos la esperanza de haber entrenado más y mejor que él para ganarle.

Uno de mis anuncios deportivos favoritos es el que os dejo a continuación. Está en inglés, en él hablan varios deportistas sobre el destino, y lo comparan con lo que hacen ellos. Dicen cosas como, “el destino no empuja tan fuerte”, “el destino fabrica excusas”. Me encanta también cuando dicen “con cinco segundos por jugar, al destino le entra el pánico”. Finalmente, dicen “el destino no decide si ganamos o perdemos, nosotros sí, fuerza el destino”.

Y vosotros, ¿que pensáis?

 

Nueva sección: superación y motivación

(Imagen de elpais.com)

Ya era hora. Tras algunos años escribiendo había acumulado varias entradas sobre historias de superación y varias cosas motivantes.

Se merecen un espacio propio, así que se lo he dado. En esta nueva sección, “Superación y motivación”, podréis encontrar historias de gente extraordinaria que os sorprenderán por los valores que encarnan, relatos de hazañas imposibles y artículos sobre la motivación, la actitud, etc. Por muchos libros que existan, por mucha imaginación que tengamos, conocer grandes historias de otras personas siempre nos ayudará más que nada. Saber cuales fueron sus dificultades, como explotaron su talento y cambiaron su actitud para superarlas es el inicio del camino para superar las nuestras. Ellos/as son el ejemplo a seguir, la inspiración diaria. Disfrutarlo.

Fijarse objetivos

(Imagen de ojodigital.com)

No se trata de no caer nunca, sino de levantarse cada vez que uno cae.

Nos llevamos reveses en la vida, momentos que nos hacen pensar que todo está acabado, que no tenemos remedio, que nuestros sueños no se cumplirán. Me alegra decirte, querido/a Lector/a, que todo es mentira, nuestros sueños se pueden cumplir si ponemos los medios para ello. Sin embargo, para ser el mejor en lo que haces, para ser el que más resista los golpes, hay que entrenar, hay que prepararse. Y sobretodo, hay que estar dispuesto a ser el mejor de los mejores, el espejo donde se miren los demás, la luz que brilla en la oscuridad e ilumina el camino.

Cuando tenemos ganas de hacer cosas, cuando la energía que nos enciende cada mañana parezca inagotable y cuando nuestro talento salga a relucir, solo necesitaremos una cosa para explotar: un objetivo. No importa lo grande que sea, porque si es pequeño enseguida lo cumpliremos y nos pondremos otro. Y si es grande, nos pasaremos más tiempo esforzándonos, no hay problema. El simple hecho de ponerse un objetivo da valor a nuestras habilidades. ¿Os imagináis que en un partido de fútbol no exista la portería? ¿A donde chutarían los jugadores? La portería en el fútbol hace posible el gol y da valor a la calidad de los jugadores, al igual que nuestros objetivos dan valor a lo que sabemos hacer y hacen posible su aplicación.

En cuanto tenemos un objetivo y muchas ganas de lograrlo, sentimos que encañonamos al miedo, alejándolo. Disipamos la incertidumbre y nos preparamos para luchar, para cumplir nuestro cometido. A partir de ese momento, entramos en la fase de aplicar todo lo que sabemos, de disparar con todo a discreción hasta cumplir el objetivo, hasta derrotar nuestros problemas. Y lucharemos dándolo todo, por supuesto, las cosas no se consiguen sin esfuerzo. No vamos a dejar que nos tumben.

Y aquí viene la pregunta del millón, ¿que ocurre si fallamos? La respuesta es sencilla: nos ponemos un nuevo objetivo. De esta manera, el proceso comienza de nuevo: volvemos a ilusionarnos, a darlo todo por conseguirlo. Todo este proceso de fallo/nuevo objetivo/nueva ilusión no es fácil, pero creo que es la mejor manera. A veces no vale la pena ni siquiera ponerse a pensar sobre el fallo, solo se debe hacer si creemos que esas conclusiones nos ayudarán a no fallar en lo mismo de nuevo.

Dejarse la piel, motivarse, conseguir lo que nos proponemos…todo es cuestión de fijarse un objetivo y darlo todo por conseguirlo.

Admiración a través de la actitud

Yo puedo (imagen de telecommutingtreasure.blogspot.com)

¿Alguna vez os ha pasado admirar a una persona? Seguro que sí. Pero no me refiero a alguien famoso por algo, sino al vecino de enfrente, a ese amigo que consideramos estupendo, o cualquier persona de nuestro entorno. No es necesario entrar en un edificio en llamas para ser admirado, tampoco escalar el Everest. Basta con llevar una vida digna, ser buena gente y un ejemplo de todo lo bueno. 

Una de las cosas que más me hace valorar y admirar a alguien es su actitud. El comportamiento que tiene ante las cosas que le van sucediendo en la vida es quizás una de las cosas más importantes que tenemos, por el hecho de que lo elegimos nosotros. No podemos elegir si el coche se nos ensuciará por la lluvia, ni si nuestro amigo nos cogerá el teléfono. Tampoco podemos volver atrás en nuestras vidas y estudiar de nuevo ese examen que no hemos aprobado, ni hablar con esa persona y decir las cosas de otra manera. Solo nos queda apechugar con ello, y mostrar una actitud positiva respecto al futuro. Sigue leyendo