Diciembre en Alicante

El ayuntamiento de Alicante, listo para la Navidad (Imagen: Sergio Valero, vía alicanteactualidad.com)

Se acabó la espera. Después de haber publicado mi última entrada el 17 de octubre, vuelvo a lanzar palabras a la infinita red de internet una vez más.

Y es como si nada hubiera cambiado. Otro diciembre más en Alicante. El sistema de escribir entradas para WordPress ha cambiado algo, ahora os escribo desde una ventana más azul, con botones más elegantes, más moderno. Mucho mejor la verdad, el antiguo editor de texto se estaba haciendo viejo. Mientras, el viento susurra por fuera de las paredes de mi cuarto que el invierno ya ha llegado, inunda las calles de “La millor terra del mon”como se conoce a Alicante. Sigue leyendo

Desconectando en San Juan

Playa de San Juan (imagen de alicanteturismo.com)

¿Alguna vez habéis salido de casa para buscar un sitio tranquilo? ¿Alguna vez habéis querido desconectar y escuchar el silencio?

El viernes por la noche me subí al coche con muchas ganas de encontrar uno de esos sitios mágicos. Un lugar donde se escuchara poco o nada, donde el viento fuera suave y las ideas pudieran volar como cometas amarradas a mi mente. Consideré la posibilidad de buscar un lugar alto, pero a esas horas y con algo de frío no sería cómodo. Lo siguiente fue encontrar una playa…y me fui directo a la playa de San Juan. Sigue leyendo

Descenso de grados

(Imagen de siteinteresa.es)

Cuando en Alicante baja la temperatura, la ciudad cambia radicalmente.

Esta mañana, paseándome por pleno centro en un momento libre de mi arduo día, le daba vueltas a la cabeza mientras observaba las caras de la gente. Un gélido viento azotaba las avenidas y dibujaba en las calles un aire seco, como falto de ánimo. Quizás es eso lo que nos pasa cuando sentimos frío del de verdad. Es como si nos traspasara las cien capas que llevamos de ropa y se nos colara ahí dentro, en un rinconcito de nuestro corazón. Acumulamos hielo todo el día, deseando que llegue ese momento mítico en el que nos acercamos a una fuente de calor artificial, humana o animal que nos lo derrita y nos haga sentir que soltamos lastre, que estamos cómodos. Quizás ese sea el mejor momento del día.

La gente paseaba por las aceras grises en un interminable trasiego de cazadoras de cuero, trajes, corbatas y abrigos de terciopelo oscuros. Formaban como una segunda tonalidad de las aceras, un color gris oscuro en el que se fundían unos sobre otros. Los colores se habían ido a otro mundo mejor, quizás a las Canarias o Australia, donde aún hay sol que no tolera el hielo. Ni rastro de las caras de sopor que se veían en cada terracita terminando agosto, ni rastro de las camisetas con dibujos imposibles, las chanclas por la avenida Maisonave y la gente con toallas en mano paseando por los parques. Solo divisaba pocas sonrisas, caras de agobio y gestos duros entre la multitud anónima, como un animal con cara de susto y estrés, sabiendo que viene más frío y no va a ser agradable.

Ahora adoramos el calor tanto como detestamos la lluvia en los meses de verano. El descenso de grados nos recoge, nos espanta. Pero también nos junta, nos hace vernos más de cerca, sentir más nuestro calor. Nos hace compartir el café más tiempo, porque se está bien. Y eso, todos esos momentos que pasamos más cerca unos de otros, es seguramente lo mejor del invierno, reconocedlo. 

Menos matrículas en las universidades

 

Dicen que si estiras mucho de una cuerda, puede acabar rompiéndose.

Este dicho popular parece que no lo tuvieron muy en cuenta en las universidades públicas de la Comunidad Valenciana. El incremento del 33% en el precio de las matrículas se suponía que iba a poder tapar los agujeros que crearían los recortes, aportando unos 80 millones de euros extra… Sigue leyendo

La grandeza perdida del Panoramis y otros centros comerciales

El Panoramis, lleno de gente, en su mejor época (imagen de alicantefilmoffice.com)

Hubo un tiempo, aunque algunos no lo crean, en el que en Alicante no había ni un solo centro comercial. No existía ese concepto, esos tipos de edificios se hacían fuera de Alicante, demasiado lejos como para despertar envidia o admiración. Los alicantinos no veíamos nada extraño en salir a tomar algo y luego ir al cine aunque tuviéramos que desplazarnos.

De repente, el centro comercial Gran Vía nos abrió los ojos. Ahora se podía tomar algo e ir al cine sin salir del mismo edificio. Increíble, el Siglo XXI había llegado a Alicante.

Era el prólogo de una muerte anunciada. La crisis ha golpeado fuerte. Actualmente el Gran Vía ha tenido que remodelarse para seguir existiendo, los cines han desaparecido y poca gente se acerca.

Y aquí es donde entra el Panoramis, un centro comercial en el puerto, rozando el mediterráneo. Al principio, como siempre, fue un éxito. Todos los viernes y fines de semana se llenaba de gente de todas las edades. Había salas de juego, tiendas, cafeterías, cines, etc. Con la crisis, los pequeños comercios fueron desapareciendo, pero el furor se mantenía. Llegó un momento en que solamente los cines atraían al público, que había pasado a ser mayoritariamente joven porque ya no había tiendas que visitar por los más mayores. Sigue leyendo