Civismo acuático

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Esa mañana nos habían reunido a todos en el comedor del colegio para un evento especial, fuera de la rutina de las clases. Sin duda se trataba de alguien que venía a contarnos algo, no nos habían dado más detalles. Nos sentamos ordenadamente y esperamos a que apareciera el protagonista. De repente, se abrió una puerta y apareció un hombre, que podríamos llamar Antonio.

Tenía una mirada algo cansada tras sus gafas, y algunas canas tras muchos años. Se desplazaba gracias a una silla de ruedas. Antonio se situó frente a nosotros y comenzó a hablar sobre la seguridad vial, el uso del cinturón, su historia y algunas cosas más.

Además, nos repartieron un pequeño manual de seguridad vial que aún conservo, con toda clase de consejos para evitar lesiones medulares y accidentes fortuitos. Muy útil, sin duda.

Sin embargo, quizás no todo el mundo ha tenido la suerte de asistir a una charla como la de Antonio. Su historia no tenía nada que ver con la carretera, se había lesionado la médula por tirarse de cabeza a una piscina muy poco profunda, pero sus consejos eran igualmente válidos.

TODA precaución es poca a la hora de evitar accidentes. Observo consternado como estos días se elevan las cifras de muertes por ahogamientos. La gente sigue bañándose donde no debe y sigue saltando de donde no puede. Un hombre que se bañó con bandera roja declaró en las noticias que lo hacía “porque quería aprovechar sus vacaciones”, un chico que saltaba en un pantano donde estaba prohibido decía que lo hacía “por salir de la rutina”. Una mujer se bañaba con bandera roja en un playa donde el día anterior había fallecido un chico ahogado en la misma situación, y lo hacía sin inmutarse. Increíble.

Excusas impresionantes que no hacen más que confirmar el poco cuidado que pone la gente a la hora de pensar en su seguridad, y el desconocimiento que tienen de los peligros que les rodean. Debería multarse a quien se bañara con bandera roja o en cualquier sitio prohibido para el baño, sin excepción. Los usuarios de las playas, sobre todo si son turistas que no conocen dichas playas, deberían tener en cuenta que para aprovechar sus vacaciones es importante estar vivo, no ahogado, así que no tiene sentido arriesgarse con bandera roja. Así al menos el esfuerzo de los socorristas y demás personas implicadas en su seguridad, así como de los voluntarios como Antonio, habrá valido la pena.

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