Las nuevas rutas de la inmigración

Dos gendarmes franceses en el paso de Calais (Imagen de estrelladigital.es)

Después de tanto tiempo sin aparecer por aquí, vuelvo a la carga.

Y es que lo que está pasando últimamente me sorprende. Ya no se trata de casos puntuales en Melilla, esos saltos a la valla que mantenían a la Guardia Civil en vilo gracias, entre otras cosas, a la complicidad de la policía marroquí. No, ahora todo es más masivo, y más violento.

Miles y miles de personas huyen desde África y Oriente Medio al “mundo civilizado”. Las guerras, el hambre y las inestabilidad política hacen que todos los días muchos inmigrantes se jueguen la vida subiéndose a una patera o saltando una valla. La tumba mediterránea se cobra cada vez más vidas. Ayer mismo la marina italiana rescató a 400 inmigrantes de un barco que había zarpado de Libia. Nada más abrir la bodega se encontraron con 40 cadáveres. Eran los que habían pagado menos y los habían puesto allí, donde fallecieron al respirar humo de los motores. A Grecia también llegan embarcaciones diariamente a muchas de sus islas, y la Cruz Roja ya no puede hacer mucho más en la zona.

Hasta ahora la Unión Europea había tratado el tema con suavidad, que España, Grecia, Italia y otros países contuvieran la llegada de inmigrantes les daba seguridad, y de paso les quitaba el marrón, más o menos. Pero cuanto cientos de inmigrantes se empezaron a concentrar en el paso de Calais, todo cambió. Ahora ya no estaban en costas lejanas, sino que acampaban en Francia e intentaban todos los días pasar el Reino Unido. Por cierto, las poblaciones francesas de la zona están haciendo un gran negocio con estos inmigrantes, que deben comprar todo lo necesario para su estancia ahí.

El paso de Calais (Gráfico de elpais.com)

La respuesta de los ingleses no se hizo esperar. Teniendo en cuenta que ya en el 2014 recibieron un 50% más de inmigrantes que el año anterior, David Cameron, que disfruta de mayoría absoluta, ha prometido  “una actitud más dura y más justa” ante la inmigración ilegal “que puede perjudicar nuestro mercado laboral y reducir los sueldos”. Su idea es reducir los incentivos para aquellos que quieren llegar al Reino Unido. De entrada, perseguirá a los sin papeles que estén trabajando, también a quienes los contraten e incluso a quienes les alquilen una casa. Los bancos deberán hacer revisiones periódicas para asegurarse de que sus clientes tienen su residencia en el país.

En Australia son mucho peores, la verdad. Ellos también reciben pateras, pero su política, aunque cueste creerlo, es una de las más duras de el mundo. En 2014 lanzaron una campaña con un slogan muy claro: “No lograréis que Australia sea vuestro hogar”, una frase que venía acompañada del siguiente cartel:

(Imagen de thisistwitchy.files.wordpress.com)

La cosa está bastante clara solo con ver la imagen. En la parte inferior de la misma dice que el gobierno australiano ha puesto en marcha las medidas de protección de fronteras más duras que existen, que cualquier barco que busque llegar ilegalmente a Australia será interceptado y remolcado fuera de sus aguas, y que las reglas de aplican a todo tipo de personas, entre otras cosas.

Además, se sospecha de al menos un caso en que el gobierno australiano podría haber pagado a una embarcación para que de la vuelta y no se acerque a sus aguas.

La realidad es que nadie exactamente que hacer con este tema. ¿La solución? Supongo que no se puede acoger a todo el mundo, dejar que entren en todos los países solo provocaría más inmigración y antes o después el sistema se rompería. Las ONGs tampoco lo tienen fácil y ahora mismo el tema ya les ha superado.

Desde hace algunos años, y en un mundo cada vez más globalizado, se habla mucho de la tolerancia, de aceptar a los demás, etc. Pero me da la impresión de que la balanza está cambiando, y hemos pasado de aceptar a todos a aceptar solo a los que queremos tolerar. No se si me explico. En Estados Unidos tienen claro que no quieren una sanidad universal. Y aquí cada vez pensamos más así, o eso me parece. La crisis nos ha hecho mirarnos los bolsillos y dejar de dar dinero a granel. Ahora todo se controla, se ahorra y se supervisa. ¿Quién paga los centros de inmigrantes? La sociedad. Pero no son suficientes…

¿Cuál pensáis que es la solución?

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