La evolución de la comida rápida

¿Te gusta este buffet? Pues está en Singapore, te pilla lejos. (Imagen de camemberu.com)

Hoy vamos a reirnos un poco pensando en la comida rápida. Porque, no nos engañemos, es para partirse de risa.

Cuando yo era joven (una expresión completamente subjetiva) y salía con mis amigos (algo más subjetivo todavía) con planes de cena, solo había un sitio al que ir. Seguro que os suena, se llamaba McDonalds/Burger King. Nos encantaba ir allí y ponernos ciegos de hamburguesas repletas de cosas fritas, patatas alargadas y nuggets. Nos sentíamos cerdos y, como a ti, a veces nos molaba sentirnos así. El motivo por el que íbamos no solo era llenarnos la barriga, sino hacerlo de la forma más barata, y esa es la clave del asunto. Gracias a nosotros esos establecimientos se hicieron ricos, e incluso algunos de mis amigos acabaron trabajando ahí.

Pero un día, las cosas cambiaron. Supongo que la globalización, la gastronomía venida de oriente y las ganas de probar algo más que un BigMac hicieron prosperar lo que hoy en día llamamos kebaps. Y eso nos encantó también, y lo sigue haciendo. Nada como ir allí y comerte un rollo de pollo y ternera con salsa y arroz, y encima pensarte que no engorda nada. La sensación de dejarte poco dinero, llenar la barriga y creer que no estás comiendo casi nada de grasa es grandiosa y altamente adictiva. Y los jóvenes pobres estudiantes (las tres palabras anteriores son inseparables) nos pegamos unas comidas allí que no te lo crees ni tú.

No quiero dejarme a las míticas pizzerías y otros pequeños establecimientos, como KFC, que es como el kebap pero sin las salsas y sin el arroz, y el pollo te lo dan entero en vez de en pedacitos.

Pero, desde hace pocos años, un nuevo tipo de “sitio para cebarse” ha venido a nosotros…y ha venido para quedarse. Sí, amigos, se que estáis a punto de adivinarlo…el buffet asiático!

Bueno, creo que es bueno señalar que mis amigos no saben definir que es un buffet o un wok, y menos decir si es asiático, japonés, o chino. Evidentemente no es lo mismo, pero cuesta diferenciarlos. Lo más probable es que tu vayas a cualquiera de ellos a comer como si nunca hubieras visto comida en tu vida, salgas de allí con la barriga llena, te hayas dejado poco dinero y, seguramente, te importe un pimiento como se llame. Reconócelo, es así. 

Ahí puedes comer de todo. Arroz, pasta, comida asiática, asiáticos fritos, tallarines, ternera, paloma, pizza, perro…todo tipo de fauna oriental que no sabes ni de donde viene y muchos tipos de pescados extraídos directamente desde el Mar Amarillo, un océano de China. Además algunos se han modernizado y también tienen comida de otros tipos, como paella, natillas y esas cosas tan exóticas.

En resumen, si crees que eres feliz en tu vida pero no has ido a alguno de los sitios antes mencionados, sencillamente no eres todo lo feliz que podrías ser. Date una alegría y te harás adicto a toda esa comida. No falla, oye.

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