Nuestro futuro

(Imagen de deestranjis.blogspot.com)

Y de repente me di cuenta de que no valía la pena llorar, tampoco valía la pena sufrir, lo que más valía la pena era soñar. Soñar con el futuro, con los proyectos, con las alegrías que vendrán, con los abrazos, las promesas y los objetivos cumplidos. El presente siempre había sido un regalo, nos gusta movernos en él y jugar a imaginar, hasta que nos damos cuenta de que el futuro siempre puede ser mejor. Si quizás aprovechamos lo que tenemos, si decidimos apartarnos de la línea que han marcado para nosotros otras personas, si nos atrevemos a dar un paso adelante sin temor, ahí es cuando se disfruta el futuro.

Siempre se puede perder, pero hay que entender que solo tenemos una oportunidad, una vida para morir, una bala para disparar, un suspiro para hacer lo que queremos. No importa cuan alta sea la montaña ni las tormentas que nos esperen, con un objetivo en mente lucharemos porque somos así, porque nos gusta dejarnos la piel por lo que nos apasiona. Porque somos tercos, ciegos de esperanza y pesados, porque sabemos que se puede hacer. También sabemos que nuestro motor más profundo son los sueños. Y si no lo conseguimos, si finalmente nuestro sueño se parte en pedazos, estaremos derrotados al principio, pero podremos dormir tranquilos. Sabremos que luchamos hasta el final, que nunca dejamos de perseguirlo. Y justo al siguiente día reconstruiremos nuestra torre y volveremos a luchar, porque para una vida que tenemos, no nos podemos dormir.

El futuro es donde están las cosas que querremos algún día, es donde se concentran alegrías y penas. Es aquel lugar a donde llegarás unos segundos después de que termines de leer esto. Es donde encontraremos nuestro final, así que más nos vale ponernos las pilas y empezar a luchar. Mañana es tarde y mañana empezarás a arrepentirte. El futuro quizás es una de las pocas cosas sobre las que tenemos casi exclusivamente el poder, y no me refiero solo a los hechos, sino a las palabras, sentimientos, actitudes, etc. La palabra actitud tiene un gran componente futuro, porque su forma en el presente determinará como nos comportamos de aquí en adelante. Sin duda, el futuro siempre vale la pena, habrá que disfrutarlo, digo yo.

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