Fijarse objetivos

(Imagen de ojodigital.com)

No se trata de no caer nunca, sino de levantarse cada vez que uno cae.

Nos llevamos reveses en la vida, momentos que nos hacen pensar que todo está acabado, que no tenemos remedio, que nuestros sueños no se cumplirán. Me alegra decirte, querido/a Lector/a, que todo es mentira, nuestros sueños se pueden cumplir si ponemos los medios para ello. Sin embargo, para ser el mejor en lo que haces, para ser el que más resista los golpes, hay que entrenar, hay que prepararse. Y sobretodo, hay que estar dispuesto a ser el mejor de los mejores, el espejo donde se miren los demás, la luz que brilla en la oscuridad e ilumina el camino.

Cuando tenemos ganas de hacer cosas, cuando la energía que nos enciende cada mañana parezca inagotable y cuando nuestro talento salga a relucir, solo necesitaremos una cosa para explotar: un objetivo. No importa lo grande que sea, porque si es pequeño enseguida lo cumpliremos y nos pondremos otro. Y si es grande, nos pasaremos más tiempo esforzándonos, no hay problema. El simple hecho de ponerse un objetivo da valor a nuestras habilidades. ¿Os imagináis que en un partido de fútbol no exista la portería? ¿A donde chutarían los jugadores? La portería en el fútbol hace posible el gol y da valor a la calidad de los jugadores, al igual que nuestros objetivos dan valor a lo que sabemos hacer y hacen posible su aplicación.

En cuanto tenemos un objetivo y muchas ganas de lograrlo, sentimos que encañonamos al miedo, alejándolo. Disipamos la incertidumbre y nos preparamos para luchar, para cumplir nuestro cometido. A partir de ese momento, entramos en la fase de aplicar todo lo que sabemos, de disparar con todo a discreción hasta cumplir el objetivo, hasta derrotar nuestros problemas. Y lucharemos dándolo todo, por supuesto, las cosas no se consiguen sin esfuerzo. No vamos a dejar que nos tumben.

Y aquí viene la pregunta del millón, ¿que ocurre si fallamos? La respuesta es sencilla: nos ponemos un nuevo objetivo. De esta manera, el proceso comienza de nuevo: volvemos a ilusionarnos, a darlo todo por conseguirlo. Todo este proceso de fallo/nuevo objetivo/nueva ilusión no es fácil, pero creo que es la mejor manera. A veces no vale la pena ni siquiera ponerse a pensar sobre el fallo, solo se debe hacer si creemos que esas conclusiones nos ayudarán a no fallar en lo mismo de nuevo.

Dejarse la piel, motivarse, conseguir lo que nos proponemos…todo es cuestión de fijarse un objetivo y darlo todo por conseguirlo.

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