Guevara, la profesora francotiradora

Guevara, en Alepo (imagen de Alessio R. de telegraph.co.uk)

La llamaremos sencillamente Guevara, su apodo de guerra. Es posible que nunca lleguemos a saber su nombre, por motivos de seguridad.

Guevara estudiaba en la universidad de Alepo, Siria, y pronto comenzó a mostrar su malestar con el régimen impuesto por el presidente Bashar Al Assad. Antes de que comenzara la revolución que ahora asola el país, sus ganas de cambiar las cosas llevaron a esta siria de origen palestino a crear un periódico clandestino contra el gobierno, y también un partido político. En sus reuniones secretas discutían como hacer frente al presidente y sus políticas. No pensaba quedarse de brazos cruzados, y en cuanto comenzaron las protestas, en marzo 2011, compró cámaras de video para poder dejar constancia de la caída del régimen de Bashar Al Assad.

Más tarde, siendo profesora de inglés y directora de instituto, dejó a su marido porque decía que él era poco revolucionario. Cuando comenzó la revolución y se recrudecieron los combates, su hijo y hija, de siete y diez años respectivamente, fallecieron en un ataque aéreo que dejó su casa en escombros. A partir de ahí tomo la decisión de unirse a los rebeldes y tomar las armas. “Me gusta luchar. Cuando veo que uno de mis amigos en mi división ha muerto, siento que tengo que coger un arma y tomarme mi venganza”.

(imagen de Muzaffar Salman, Reuters)

Sin dudarlo, se marchó al Líbano a un campo de entrenamiento dirigido por la milicia de Hamas. Cuando volvió a Siria, se lanzó a las calles de la ciudad de Alepo en plena batalla con su fusil de mira telescópica al hombro buscando la venganza por al muerte de sus dos hijos. En un principio, su nuevo marido, uno de los jefes de los rebeldes, no se lo permitió, pero amenazó con dejarle y finalmente accedió. “Le dije que si tengo fuerza para coger un arma, ¿porque no puedo luchar?”. No es común en su cultura que una mujer tome las armas (es la única mujer en su división), pero las ganas de Guevara por combatir han podido más. Cuando habla de disparar a soldados del gobierno lo hace con un tono casi fanático: “Hace que te sientas bien, cuando disparo a uno suelo decir ¡si!”. “Mi hijo tenía miedo a las bombas y me preguntaba qué estaba ocurriendo. Yo le decía “prometo que voy a defender tu futuro”, ahora no puedo olvidar la sangre de mis hijos y prometo que me vengaré”

Increíble historia…

Fuentes: Artículo de The Telegrap (en inglés), Fotos de Guevara, Artículo de El Mundo, Artículo de El Correo.

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