El muro de Candy Chang

La artista Candy Chang (imagen de thelavinagency.com)

La artista estadounidense de origen taiwanés Candy Chang no es una artista al uso. Y no lo es porque se ha propuesto hacer una obra interactiva con los espectadores.

Un día pensó que la gente tiene muchos proyectos en su vida, a veces demasiados. Sin embargo, el estrés y las prisas a veces nos impiden cumplir nuestros sueños, no olvidarnos de ellos, seguir luchando. Candy quería con su obra que recapacitemos, por eso se ha propuesto que dejemos nuestros sueños, proyectos y esperanzas en un muro. El muro tiene un título sencillo: Antes de que muera… Con esta iniciativa nos detenemos unos minutos en lo que nos gustaría hacer antes de que llegue el final, antes de que se cierre el telón. Ha dejado al lado del muro una pequeña cesta con tizas de colores, para poder escribir con facilidad. El primer muro se instaló en la ciudad de Nueva Orleans, y quedó así:

(imagen de candychang.com)

El resultado es espectacular. “Before I die I want to” (Antes de morir quiero…) refleja un poco lo que queremos ser o hacer. La iniciativa ha gustado mucho y se ha extendido a otros países. Por supuesto, algo así no podría faltar también en Twitter, así que el hashtag #antesdemorir ya suma muchos tuits en la red.

La idea ha llegado también a España, y Córdoba ha sido la primera ciudad en acogerla, aquí tenéis la noticia de El Mundo.

Córdoba (Imagen de elmundo.es)

Si queréis más información, podéis visitar la web oficial del proyecto. Os la recomiendo porque tiene muchas fotos de muros de varios países, es algo curioso. Espero que os haya gustado la noticia!

Yo antes de morir querría salvarle la vida alguien, ¿y vosotros?


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2 comentarios en “El muro de Candy Chang

  1. ¡Hola Manu!

    Acabo de leer esta entrada y por un momento me he quedado ensimismada en la última frase, en donde expresas tu voluntad antes de morir. Tu frase me ha recordado a algo que me paso hace unos días (y a lo que sigo dando vueltas) y que en parte, si quieres, puede cumplir tus voluntades. Te comento:

    El otro día fui a donar sangre y mientras esperaba había una mesa con mucha publicidad y algunos documentos sanitarios. Entre los documentos sanitarios me encontré con una tarjeta.
    Hablando con el sanitario que había allí, me explico que era una tarjeta para hacerte donante de órganos. La cosa era sencilla, debías rellenar tres campos que había en la tarjeta y llevarla siempre encima. En el caso de que ocurriese algo el medico ve la tarjeta y automáticamente tus órganos están disponibles para ser trasplantados.

    Cogí dos tarjetas, pues iba con mi hermana y pensé que a ella también le interesaría la idea de que en caso de que nos pasara algo, nuestros órganos fueran para una persona que lo necesitase.
    Cual fue mi sorpresa cuando mi hermana, una persona a la que considero abierta de mente, sensata y con una carrera hecha relacionada con la medicina, me dice que: “NI PENSARLO, A MI NO ME ABREN Y ME QUITAN MIS ORGANOS PARA DARSELOS A OTRO”.

    Totalmente sorprendida, intenté por todos los medios explicarle lo fascinante que seria si después de morir pudiésemos salvar la vida de una o varias personas. Que para qué quería ella los órganos si ya estaba muerta y no podía usarlos.

    Todo intento resulto en vano, pues no pude hacerle entrar en razón. No solo eso, sino que se negaba en rotundo a escuchar mis argumentos.
    Me quede tan sorprendida con la reacción de mi hermana, que hice la misma prueba con varios de mis amigos.
    Cual fue mi sorpresa al darme cuenta de que ellos reaccionaban del mismo modo que mi hermana.

    Con esto me ha dado por pensar lo poco generoso y lo mal educado que esta el ser humano en algunos aspectos. Lo mucho que nos cuesta compartir y dar lo que consideramos que es nuestro.
    Y aunque no lo podamos volver a usar, no lo queremos dar, preferimos que se pudra antes que dejar que otro lo pueda disfrutar.

    Pienso que no solo se puede dar vida siendo madre, sino que siendo donante, puedes dar vida y mejorar la de varios al mismo tiempo.

    Creo que en tu entrada, te refieres a salvar una vida en vida, con tus manos, con tu esfuerzo.
    Pero en el caso de que no tengas la oportunidad de hacerlo en vida…¿Qué mejor que salvar vidas en el momento de tu muerte?

    • Que grata visita! La reacción de tu hermana y tus amigos creo que es lo habitual. En realidad, cuando nos morimos, dudo de que nos hagan falta nuestros órganos, pero sentimos que nos roban algo si nos los quitan. Quise hace tiempo hacerme donante pero nunca llegué a tramitarlo, sería buena idea.

      Yo me refería a salvar un vida estando vivo, pero tampoco estaría nada mal salvarla aun estado muerto. Gracias por compartir tu anécdota por aquí 😉

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