Adiós a los JJOO

Las medallas de londres (imagen de globedia.com)

Cuando intenta quedarse con una imagen de unos JJOO, uno se da cuenta enseguida de que la elección será injusta. Sencillamente, son tantas las cosas por recordar que nunca se puede estar seguro de tomar la decisión correcta.

Usain Bolt y Michael Phelps nos dejan grandes imágenes para el recuerdo. Bolt ya es una leyenda, como él mismo dice. Phelps ya llegaba siendo una leyenda y solo lo ha confirmado con su actuación.

Mención aparte merece la selección española de fútbol, que dejó la peor imagen española en los JJOO. La falsa sensación de que el equipo olímpico era campeón de Europa nos pasó factura desde el principio. Unos jugadores jóvenes fueron cargados con toda la presión para ganar. Pero no tienen la experiencia de Xavi, Casillas, Iniesta…y se hundieron. Prefiero olvidar las imágenes de protestas al árbitro, donde más que un equipo olímpico parecían un grupo de chavales (que en parte lo son) a punto de darle una paliza al que les había quitado el bocadillo en el recreo, el árbitro.

Por contra, el baloncesto vuelva a dar gran imagen. No es casualidad que después del partido todos los americanos se acercaran al banquillo español para despedirse uno por uno de Pau, el mejor español de la historia del baloncesto.

El waterpolo femenino nos daba otra alegría, nunca habíamos estado ahí y a la primera nos llevamos una medalla. Grandes las chicas en la piscina y fuera de ella, siempre guerreras. De las 17 medallas, 11 son suyas. El balonmano nos ha dado otra alegría, consiguiendo el bronce en un partido agónico y donde Macarena Aguilar volvió a hacer honor a su apodo “la genio de Bolaños”. Una y otra vez se estrellaba contra el muro que formaban las coreanas, sacaba faltas, metía goles y se partía la cara. Eso es una deportista.

Para mi, lo mejor de los juegos no solo es ver a los mejores, sino verles esforzarse continuamente. El nivel es altísimo, los campeones de sus continentes y del mundo se reúnen para jugárselo todo a una sola carta. Alguien tiene que ganar el oro, la plata y el bronce, pero todos se esfuerzan, todos se dejan la piel.

Por poner un par de ejemplos. Bolt y Phelps son dos cracks que realmente no necesitan más medallas para hacer historia. Pero se han pasado cuatro años entrenando como el que más para conseguir más metales. La selección de baloncesto quería de nuevo hacer historia. Las chicas de balonmano acababan de conseguir un tercer puesto en el mundial el pasado diciembre, pero querían más. Y así cientos y cientos de hombres y mujeres que entrenan ocho horas cada día para ser mejores, cumpliendo así el lema de las olimpiadas: Más alto, más rápido, más fuerte. Es un placer verles competir.

Y de nuevo, volvemos a estar orgullosos de nuestros/as deportistas, que se han dejado la piel y lo han hecho lo mejor que han podido, ese es su verdadero regalo y lo que tenemos que valorar.

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