La presión psicológica

Bum-bum, bum-bum, bum-bum. Es tu corazón latiendo. Pero a veces, el ritmo se incrementa y eso nos hace sentirnos nerviosos. Eso quiere decir que ya no está alcanzando la presión.

La presión es algo, en mi opinión, completamente inevitable. Es el miedo de los estudiantes, deportistas, empresarios, bomberos o toda persona que tenga responsabilidad y un objetivo. Es lo que nos atenaza y nos afecta primero a la psique y después al cuerpo.

Realmente, lo gracioso del tema, es que la presión nos la ponemos nosotros. Pongamos un ejemplo muy claro, un penalti de fútbol. Vamos a recrear una situación, por ejemplo la final de la Champions League. Se llega al final del partido y hace falta resolver el encuentro mediante la tanda de penas máximas. Así llegamos a la situación de presión, en la que un lanzamiento que entra significa la victoria mientras que si es fallado habrá que continuar lanzando. Este caso se ha repetido en varias finales de esta competición, dando una idea de la cantidad de cosas que pueden pasar y lo impredecible que puede llegar a ser el deporte.

¿Que pasa por la cabeza del jugador que tira el penalti? Miedo, valentía, vergüenza, motivación…realmente pasa de todo. Pero la clave está en como se sepa focalizar estos pensamientos, eliminar los malos y quedarse con los buenos. Eso no garantiza que la bola vaya dentro, pero al menos alisan el camino para que esto suceda.

Hace tiempo le pregunté a Txus Vidorreta, entrenador de baloncesto en el Lucentum Alicante, de ACB, como consigue aguantar la presión a la que está sometido él y su equipo. Diariamente se habla de ellos en radio, prensa y televisión, y realizan entrevistas donde respondan a preguntas similares una y otra vez. Además, este año el Lucentum tiene problemas extradeportivos que puede llegar a afectar a los jugadores.

Su respuesta fue tajante, “la presión más importante es la que nos ponemos nosotros por jugar bien y ganar”. Toda la razón, no se puede decir más claro. En el tiro libre de baloncesto tenemos una situación similar a la descrita en fútbol. Somos nosotros los que tenemos el miedo, el balón no entrará dependiendo de nuestros pensamientos, sino de nuestras acciones.

Idéntica situación a la hora de afrontar un examen. Inevitable de nuevo la presión, o lo llevamos todo bien preparado o los nervios aparecerán en el momento menos oportuno para dejarnos en blanco y mandarnos a septiembre…

Por eso, ya que la presión es inevitable, hay que aprender a soportarla y superarla. Y para eso creo que lo más importante es haber tenido este tipo de experiencias, y por último, motivarse para superarlas.

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