Los cosas que echamos de menos

Siempre nos falta alguna pieza de nuestro puzzle (via sambaires.files.wordpress.com)

Es inevitable. ¿Alguna vez has tenido mucho aprecio por algo? da igual que sea un coche, una camiseta morada vieja, una casa, ese rotulador que nunca te fallaba, el número de línea de autobús que siempre pasaba cerca de casa…También esto cuenta para las personas: tus amigos, familiares, esa chica que te sonrió aquel día o ese chico que te dejó huella en el corazón para siempre.

Ahora, después de haber echo memoria, ¿cuántas de esas personas/cosas no están ahora en tu vida? duele, ¿verdad? muchas se han ido. Si tenemos una buena vida, probablemente las seguiremos teniendo todas cerca, aunque alguna habremos perdido, sencillamente porque es inevitable.

No se puede impedir que el coche se haga viejo y salga más barato comprarse otro que llevarlo al talles. La camiseta ya no es morada, adquiere un color tan feo que hay que tirarla. Los rotuladores se gastan. Los autobuses cambian y no puedes hacer nada. Los amigos se van y bienen, salvo gratas excepciones. Aquella chica nunca salió contigo, aunque no puedas olvidar su sonrisa. Ese chico nunca te prestó atención, pero no puedes olvidar su voz ni sus palabras.

La famosa frase “No se sabe lo que se tiene hasta que se pierde” es una de las verdades más absolutas que conozco. Porque una vez perdido, no suele recuperarse. ¿Podrías volver a montar tu coche, recomponer tu camiseta, crear una nueva línea de autobús, salir con esa chica o besar a ese chico? La respuesta suele ser  no.

Esto provoca dos cosas:

– Que nuestra memoria almacene sin cesar los recuerdos de las cosas que ya no tenemos. Probablemente, echándolas de menos.

– Que tendamos a disfrutar del presente, sabiendo que mañana las cosas pueden cambiar. Unos consiguen disfrutar y otros no, pero eso daría para otra entrada de este blog…

Aunque también podemos usar la imaginación para sentirnos mejor. Podemos crear situaciones donde abramos nuestra memoria y saquemos, como de la chistera saca el mago un conejo, experiencias gratas con esas cosas que no tenemos.

Es arriesgado, lo reconozco. Es como salir a campo abierto a pecho descubierto sabiendo que te pueden disparar. Sin embargo, es una opción más, quizás hacerlo de vez en cuando nos venga bien. Imaginarse en una habitación a toda ese gente que no vemos pero que nos gustaría ver. Volver a sentir todas esas cosas nuestras, volver a conducir el coche, con la camiseta puesta, llegando a casa, donde nos espera esa persona especial.

Algunos preferirían alguna de las opciones que he propuesto antes: recordar las cosas que hemos tenido o disfrutar de las presentes. Yo soy incapaz de elegir una, prefiero las dos a la vez. Así es la vida.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s