Política y mercados

Un político un día cualquiera de trabajo (activismoenmired.blogspot.com)

Las elecciones ya han tenido lugar, y dependiendo del bando a unos se les ha quedado cara de tontos y a otros de felicidad. Porque realmente en España somos tan simples que solo distinguimos dos opciones, somos como ordenadores. O del Madrid o del Barça, o de izquierdas o de derechas, o bien o mal. En consecuencia con semejante filosofía, los socialistas están hundidos. Es más, diría que lo estaban desde hace tiempo, a pesar de los primeros éxitos del Gobierno.

Hay que resaltar que el ahora odiado Zapatero ganó dos elecciones consecutivas contra Rajoy, y en su primera legislatura las cosas iban bien. Luego vinieron los errores que, junto a una crisis mundial, hundieron al gobierno socialista. Sin argumentos sólidos para hacer una campaña normal, Rubalcaba se centró en atacar el programa de Rajoy. Este último lo ha tenido fácil desde el principio, con los españoles en contra del gobierno por su gestión de la crisis, estaba clarísimo, repito, clarísimo, que el PP iba a arrasar. El PSOE ha pagado el precio de que le haya tocado la crisis en su legislatura, así como sus propios errores.

Antes hablaba de la simplicidad. Vamos a volver al tema, porque ahora de repente parece que no estemos en crisis, a merced de los mercados ni con casi cinco millones de parados. Lo siento a los que se creían que un cambio de gobierno, sea hacia el partido que sea, va a cambiar España de la noche a la mañana. Y si alguien se piensa que el PP nos va a sacar de aquí así porque sí, creo que equivoca. Cualquier gobierno debe hacer recortes teniendo en cuenta la situación, independientemente de que sea de un color u otro. Parece irónico que el partido salienta haya sido criticado por los recortes, cuando el entrante deberá llevar una política muy similar, variando quizás “donde” recortar, pero solo eso.

Un párrafo aparte merece lo injusto de nuestra ley electoral, que ya tiene demasiadas manchas de óxido en sus páginas como para poder aplicarse sin mancharse. UPD ha obtenido 1,1 millones de votos, un total de 5 diputados en el Congreso. Pues bien, Amainur ha obtenido 330.000 votos y 7 diputados. CIU, con 100.000 votos menos que UPD tiene 17 diputados. Una vergüenza como una catedral, pero todo esto viene estipulado en la ley electoral, así que podemos decir alto y claro que nuestra ley es una vergüenza. Pero no nos llevemos a engaño, aunque los dos grandes partidos mencionaron de pasada la reforma de la ley electoral en el debate, dudo que muevan un dedo por cambiarla. Les interesa que se mantenga, y la dejarán como está. Cambiarla sería una acción tan democrática que no me parecería propia de nuestros gobernantes.

Y lo más gracioso de todo es que casi ya no mandan nuestros políticos. Desde Europa, Francia y Alemania llevan la voz cantante e imponen medidas a placer. Para cumplir esas medidas los países tienen que realizar recortes por los que son criticados, y así constantemente. La globalización nos ha llevado a este escenario donde las agencias de calificación y la prima de riesgo (será una prima muy lejana porque no la conoce ni su madre) se cuelan en nuestras vidas y en cada informativo.

Todo esto me estresa mucho, es el momento de gritar eso de Marx: ¡Paren el mundo, que me bajo!

 

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