La parte que le falta a la manzana

El comienzo

No puedo resistirme a escribir sobre Steven Jobs. Esta mañana no le conocía demasiado, pero después de saber de su muerte a primera hora de la mañana, me he leído muchos artículos sobre su vida. Y desde luego era un grande.

Un grande de esos que crean escuela, de los que dejan pisotones en vez de huellas. Es un genio, un creador de algo inexistente, un mago, un artista. Hace diez años, el actual panorama de la telefonía móvil e internet era casi inimaginable. Y ahí estuvo Steve para decirnos que nos equivocábamos, que el límite nos lo ponemos nosotros, él vivió con sus propios límites, y llegó lejos.

Su historia es cuasi utópica, de leyenda. Adoptado, sin estudios y saliendo de un garaje ha llegado a crear una de las mejores empresas del mundo, encarna el sueño americano. Además, como antes he comentado, crea escuela. No es solo cuestión de sus productos, sino también de su manera de hacer las cosas, su filosofía, incluso su vestimenta o su manera de hace las presentaciones. Budista, vegetariano, revolucionó el mundo moderno. Hoy día cuesta entender parte de nuestra vida sin los aparatos que el diseñó.

Su gran aportación ha sido una tecnología que nos permite vivir más cómodos. Aunque no soy devoto del iphone, si que estoy enamorado del ipod y del mac, donde ahora escribo esta entrada en el teclado que el ideó, mirando a su pantalla con la manzana plateada debajo. Es todo más cómodo, más bonito, más visual. Supo entender perfectamente lo que queríamos, lo que nos gusta, y ante eso hay que quitarse el sombrero, hay que ponerse de pie.

Obviamente, ya no será lo mismo sin su liderazgo en Apple. Pero dentro de mucho tiempo, cuando haya “otros” como él, y lo digo entre comillas porque él es irrepetible, no podremos evitar que su recuerdo nos venga a la mente. Será considerado como un visionario, alguien que cambió conceptos de forma radical. Y, a partir de ahora, todos los que vengan serán reconocidos como sucesores de Steve, hasta que no llegue el momento en que haya de nuevo un gran cambio personalizado en otro creador/a.

Hasta ese momento, y mucho después, seguirá presente. Ahora más que nunca, a la manzana de Apple le falta un bocado, un gran bocado, le falta Steve Jobs.

Thanks Steve.

y el final, gracias Steve.

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