Lindbergh, el mito de la aviación

En la Historia han habido una serie de personajes que han marcado épocas en sus respectivos campos. Ellos o ellas eran pioneros en sus años, gente que sobrepasó los límites del conocimiento y abrió nuevos caminos donde no había nada hecho todavía.

Charles Lindbergh fue uno de esos hombres, que revolucionó el mundo de la aviación. Tuvo una vida de altos vuelos, esta es su historia.

Lindbergh nació el 4 de febrero de 1902 en la ciudad de Detroit, Michigan, en Estados Unidos, aunque pasó su juventud en Minnesota. Sus padres eran Charles August Lindbergh, abogado y congresista que se opuso a la entrada de EEUU en la Primera Guerra Mundial, y Evangeline Lodge Land, profesora de instituto. Ambos eran emigrantes de Suecia, de ahí el apellido de nuestro protagonista.

Charles Lindbergh

Desde pequeño se interesó en los transportes motorizados y su mecánica, como el automóvil de sus padres o su motocicleta. Ese interés le llevó a matricularse en “Ingeniería mecánica” en la Universidad de Wisconsin, a los 18 años en 1920, cuando también mostraba afición por el vuelo y los aviones.

A los dos años, en 1922, y seguramente fruto de su gran pasión por la aviación, abandonó la Universidad y se mudó a Lincoln, Nebraska. Allí se apunto a una escuela de vuelo para pilotos, gestionada por la “Nebraska Aircraft Corporation”.

Llegó allí el 1 de abril de 1922, y nueve días después voló por primera vez, cuando se subió como pasajero a un avión “Lincoln-Standard”.

El primer avión que probó Lindbergh

Pocos días después comenzó con normalidad sus clases de vuelo, pero no le fue permitido volar solo, debido a que no podía pagar el seguro que era obligado abonar por si había algún incidente.

En junio de ese mismo año, cuando llega el verano, y de nuevo buscando aventura, experiencia y dinero, Lindbergh deja la escuela de vuelo y recorre varios estados participando en “circos aéreos”. En estas exhibiciones actúa saltando en paracaídas o pasando de un avión a otro en pleno vuelo. También trabaja algún tiempo en el aeropuerto de Billings, Montana, como mecánico de vuelo.Cuando llega el invierno, regresa al hogar de sus padres, en Minnesota, y no volverá a volar hasta mayo del año siguiente.

En mayo de 1923, decide comprarse un avión. Acude a un antiguo aeropuerto militar de entrenamiento, el Souther Field, en la ciudad de Americus, estado de Georgia. Compra un avión modelo Curtiss JN-4 por 500 dólares. A pesar de no haber dado lecciones de vuelo desde hacía muchos meses, se empeña en volar. Después de media hora de vuelo con otro piloto que visitaba el aeropuerto, decide emprender su primer vuelo en solitario.

El mítico Curtiss JN-4 (autor: Daniel Rybka, de airliners.net)

La experiencia le encanta, y pasa una semana entera practicando en el aeródromo, vuela muchas horas acompañado y un total de cinco horas solo. Pasa casi todo el resto del año haciendo exhibiciones por el país, incluso llega a recibir el apodo de “Daredevil Lindbergh”, “Lingbergh el atrevido”. Realiza su primer vuelo nocturno en Lake Village, Arkansas.

Tuvo algunos accidentes durante el verano, en una ocasión rompió la hélice del avión mientras aterrizaba. Llevaba a su padre cuando este hacía campaña para el congreso, y una vez, mientras aterrizaba en una granja con su padre como pasajero en junio de 1923, el avión entró en una acequia, averiándose seriamente. Estuvo una semana en tierra antes de poder volar de nuevo.

En octubre, voló a Iowa, donde vendió el avión a un estudiante de vuelo. Tras volver en tren hasta Lincoln, se unió a otro aviador Leo Klink, que poseía otro avión Curtiss JN-4. Ambos recorrieron de nuevo el país en los circos aéreos. En un vuelo en Pensacola, Florida, tras despegar, el motor del avión falló y Lindbergh tuvo que repararlo.

Tras meses de exhibiciones, en marzo de 1924 ambos amigos se alistaron en el ejército  y  fueron llamados a filas. Lindbergh llega al aeropuerto Brooks, en San Antonio, Texas, y comienza su entrenamiento como piloto militar.

El entrenamiento dura un año, pero a los pocos días de se graduación, el 9 de marzo de 1925, sufre uno de sus peores accidentes. Pilotando un avión S.E.5, impacta en el aire con otro avión mientras realizaban maniobras de combate y debe saltar en paracaídas.

El Royal Aircraft S.E.5 avión de entrenamiento del ejército de EEUU

De los 104 cadetes que empezaron el entrenamiento, solo se acabaron graduando 18, Lindbergh fue el primero de su promoción. Obtuvo las alas de piloto y el rango de segundo teniente en la fuerza aérea de reserva. Años después declaró que este año de entrenamiento le resultó muy útil y aumentó considerablemente sus conocimientos como aviador.

El ejército no necesitaba pilotos por el momento, así que Lindbergh volvió a los circos aéreos, trabajó como instructor de vuelo y se enroló en la Guardia Nacional, lo que le llevó en poco tiempo a ascender a primer teniente.

En octubre de 1925, es contratado por la Robertson Aircraft Corporation (RAC) para cubrir rutas aéreas de correo. Comienza a volar el avión modelo De Havilland DH4 en la ruta que une St. Louis y Chicago. Vuela con dos pilotos más y el es el jefe.

En su etapa como piloto de correo tuvo algunos accidentes mientras intentaba aterrizar en Chicago debido al mal tiempo y a los fallos mecánicos de su avión. Realizó un gran trabajo en estos accidentes, ya que siempre intentaba que el correo llegara a su destino, incluso sacando las bolsas del avión accidentado y enviándolas por carretera en camiones.

Avión de correo DH4

Continuó siendo jefe de los vuelos hasta 1927, entonces se fue a San Diego, California. Allí empezó a diseñar su futuro avión “El Espíritu de St. Louis”.

Su objetivo era ganar el Premio Orteig, dotado con 25.000 dólares, y que sería entregado por Raymond Orteig al primer piloto que volara entre Nueva York y París sin escalas. Era un gran reto en la época, y muchos pilotos famosos lo intentaban. Lindbergh era el más desconocido de todos para el gran público.

El diseño y construcción del avión fue a cargo de la Ryan Aeronautical Company, y los fondos se consiguieron gracias a donaciones de hombres de negocios, algo de dinero de el propio Lindbergh y sobretodo un préstamo de 15.000 dólares del Banco de St. Louis.

Charles Lindbergh con el Espíritu de St. Llouis (via 3.bp.blogspot.com)

Llegó el día. El 20 de mayo de 1927, a las 7:52 de la mañana, el Espíritu despega desde el aeropuerto Roosvelt. Se eleva poco a poco, y pasa muy cerca de los postes de teléfono que hay alrededor del aeródromo. Es tan pesado debido a la gran cantidad de gasolina que transporta.

Debió superar adversidades en el vuelo, como nubes altas, corrientes de viento, congelación en las alas, guiándose por las estrellas a París. Aterriza en Le Bourget a las 10:22 de la noche del 21 de mayo, después de 33 horas y media de viaje.

Nada más aterrizar, las 15.000 personas que esperaban su llegada se abalanzan sobre el avión e intentan conseguir algún recuerdo del viaje. Lindbergh es sacado de su cabina y levantado en brazos. Varios soldados franceses consiguen alejarlo de la multitud y resguardar su avión de sufrir más daños. El joven aviador adquiere mucha fama, que le durará lo que le resta de vida.

A su regreso, le es otorgada la Cruz de Vuelo Distinguido, una condecoración que premia los actos heroicos de los pilotos. El Departamento de correos le homenajea haciendo un sello especial, también se realiza un desfile triunfal en Nueva York, que acaba con un banquete en el hotel Commodore con 3700 invitados.

El efecto que tuvo en el mundo de la aviación fue impresionante. En los siguientes años, se cuadruplicó el número de licencias de vuelo, y los pasajeros de las líneas aéreas aumentaron un 3.000 por cien, pasando de 5.700 personas en 1926 a 173.000 en 1929.

En mayo de 1929, Lindbergh se casa con Anne Morrow, hija de un diplomático estadounidense. Según se ha dicho, es la única mujer a la que pidió una cita. Por supuesto, él le enseño a volar, y realizo con ella gran parte del trabajo que llevaría a cabo en los años siguientes, explorando nuevas rutas y confeccionando cartas aeronáuticas. El matrimonio tuvo seis hijos.

Pero la fama no siempre fue buena para la familia. En marzo de 1932, uno de sus hijos, de 2o meses de edad, fue secuestrado. Tras una intensa búsqueda y varios pagos a informadores para que revelaran la posición de su hijo, en abril un caminero encontró restos de un cuerpo a solo tres kilómetros de la casa de Lindbergh. Se confirmó que pertenecían a su hijo. La policía siguió las pistas de los informadores y acabaron deteniendo a un sospechoso en Nueva York, que fue condenado a muerte y electrocutado.

Desde 1936 a 1938, Lindbergh viajó a Alemania con la misión de observar la evolución de la fuerza aérea germana, la Luftwaffe. Incluso los alemanes le permitieron pilotar alguno de sus modernos aviones de combate. Fue condecorado con la Orden del Águila Alemana, algo que causó controversia, debido a la violencia que en esos tiempos empezaba a generar el movimiento nazi. Rehusó devolver la medalla, ya que se la habían entregado en tiempo de paz.

Desde 1940, se convirtió en orador del America First Committe, una asociación que se oponía a la entrada del país en guerra con Alemania y Japón. Dio famosos discursos seguidos por millones de personas en todo el país.

Comienza la Segunda Guerra Mundial, y es llamado a filas. En un principio actúa como consultor de empresas de construcción de aviones de combate. Más tarde, el 21 de mayo de 1944 realiza su primera misión de combate, atacando un aeródromo japonés de Rabaul, en Nueva Guinea. Pilota un F4 Corsair.

F4 Corsair

En ese año, tomará parte en unas 5o misiones de combate contra el ejército japonés. Al finalizar la guerra y conocer los campos de concentración nazis y el exterminio judío, escribirá en su autobiografía que está disgustado y enfadado.

Tras la guerra, de nuevo trabaja como consultor de diversas empresas y para el ejército. Escribe un libro sobre su viaje a París porque el que gana el premio Pulitzer de 1954.

El 16 de julio de 1969, Lindbergh y el constructor del Espíritu de St. Louis, Tubal Claude, estaban presentes en Cabo Cañaveral, desde donde despegó el Apolo 11 con destino la Luna.

Finalmente, el 26 de agosto de 1974, fallece de un linfoma en la isla de Maui, Hawaii. Tenía 72 años. Es enterrado en el jardín de una iglesia de la misma isla.

En su epitafio pone: “Si tomara las alas de la aurora y fuera a habitar en los confines del mar” Es del salmo 139:9.

Pero, quizás, las mejores palabras para definir lo que significó Lindbergh no fueron su epitafio, sino las que pronunció Elinor Smith, una mujer que en 1930 ganó el premio a la mejor aviadora del año. Después del mítico vuelo Nueva York-París, muchos años después, Smith dijo:

“Parece que la gente pensaba que nosotros, los aviadores, éramos del espacio exterior o algo parecido. Pero después del vuelo de Charles Lindbergh, no podemos equivocarnos. Es difícil describir el impacto que Charles tiene en la gente. Incluso el primer paseo por la Luna no se le acerca. Los años veinte fueron muy inocentes, y las personas eran todavía tan religiosas…Creo que ellos sentían que este hombre había sido enviado por Dios para hacer esto. Y esto cambió la aviación para siempre porque de repente todos los de Wall Street empezaron a llamar a las puertas buscando aviones en los que invertir. Nosotros hemos estado aguantando en nuestro sitio, intentando que se fijaran en nosotros, pero después de Lindbergh de repente todo el mundo quería volar, y no había suficientes aviones para llevarlos a todos”.

Lindbergh, un mito de la aviación (via 3.bp.blogspot.com)

Espero que os haya gustado!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s