La mentira redonda

Foto: La Vanguardia

Miércoles 27 de abril, estadio Santiago Bernabéu, primer partido de semifinales de Champions, Madrid-Barcelona.

Pepe entra con los tacos directos contra Alves, que aparta la pierna y se tira al suelo. El árbitro se acerca y saca la roja, el estadio ensordece, los insultos habituales aumentan, Pepe se queda perplejo. Mourinho protesta y también es expulsado. Sin darnos cuenta, hemos asistido a una mentira, una mentira que va más allá de este partido, de la competición y del fútbol en sí. Es una mentira contra la raza humana, por lo primarios que podemos llegar a ser.

Desde ayer, el fútbol me da asco de verdad. Antes tenía cierto descontento antes algunas acciones de los jugadores en el campo, pero lo de ayer supera mis expectativas. El pisotón de Marcelo a Pedro en el área del Madrid, el teatro de Alves ante la entrada de Pepe…es demasiado como para no decir nada.

Realmente los humanos somos así, buscamos la picaresca, el ganar a cualquier precio, incluso rompiendo el reglamento en mil pedazos. El fútbol es un deporte sucio, no importa el nivel, da igual si uno se va a ver un partido de alevines, o uno de Champions, el problema es el mismo. La realidad es que si no se gana por las buenas, siempre se intentará ganar a las malas. Y todo esto, mezclado con la incultura de la gente y la cantidad de descerebrados que siguen este deporte hacen que todo sea demasiado triste. Hace unos años, vi por televisión un partido de juveniles de un famoso torneo que se celebra en verano. Uno de los equipos tenía un jugador que destacaba por su rapidez conduciendo el balón, era muy difícil alcanzarle. Uno de los periodistas, entrevistando a un chico del otro equipo, preguntó: “Bueno, ¿y como pensáis parar a este jugador? es muy rápido ¿no?” La respuesta del chico ilustra todo el problema del fútbol en España: “Si, es muy rápido, pero bueno, se le pega un palo y ya está”. El periodista y el niño se rieron…no hace falta decir más.

Y así nos va, jugadores seguimos por millones de aficionados que se tiran en cuanto les tocan. Niños enseñados a hacer falta para impedir que un jugador les desborde, es muy triste, pero es así. Y la culpa es completamente nuestra. Como dije en mi entrada del “Síndrome del padre-entrenador”, el problema es de base, de esos campos de alevines, infantiles, esos que raramente salen en televisión, pero que contienen a los futuros Xavi, Casillas, Iniesta, Raúl…Si allí las cosas van mal, no será difícil que más tarde, en una edad profesional, los fallos de deportividad se repitan. Ni los profesionales guardan las formas, no se preocupan de jugar limpio para ganar. Quieren ganar, y si para eso pueden hacer teatro, mejor, y si pueden pisar a alguien sin que les vea el árbitro, mejor. Por muy mayores que sean, en realidad son como niñatos que quieren sus caramelos, no se dan cuenta del daño que hacen al deporte, a la afición en general, al fútbol que les da de comer. Gracias a ellos los gritos continúan. No dejan de ser gente que pega patadas al balón.

Y gracias a ellos el fútbol sigue siendo una mentira, y ellos, unos mentirosos que salen por la tele, y además cobrando mucho.

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2 comentarios en “La mentira redonda

  1. Lo que dices en esta entrada es lo que yo llevo denunciando meses.
    Ya, una falta no es que te hagan falta, sino que te tires al suelo y te revuelques como si te estuvieran matando. Si te parten la tibia, pero no te tiras al suelo, no es falta en absoluto. Se premia el teatro, la picaresca, como dices.
    Hace un mes o así, vi un reportaje especial de cuatro sobre Busquets. Para ellos, que Busquets se tirase al suelo sin que le tocaran y consiguiera así que expulsaran a un jugador del equipo contrario, era digno de admiración: “qué pillería, eh?”.
    Y otro punto que mencionas, el de los chavales que son alentados por los entrenadores y por la sociedad en general a ganar a cualquier precio… bueno… qué son los jugadores profesionales? Cuál es la edad media del Barcelona o del Real Madrid? 24 años?
    El deporte, y la deportividad se han dejado de lado para hacer hueco al dinero y a las masas.

  2. Soy del Barça, y no voy a entran en discusiones tontas de si le pegó o no. La verdad, me interesa poco. Estoy de acuerdo en que el fútbol puede llegar a ser una mentira, pero también puede ser un espectáculo como el que representa ver a Messi jugar, o a Casillas (por poner un ejemplo).
    No sé si es correcta o no la expulsión. También hay que ponerse en la piel del árbitro. Le tocase, o no, creo que sería difícil ver algo así aún a un metro de distancia. Hay cosas que no se quieren ver, y otras que no se ven de verdad. Que yo sepa aún no hay ojos de halcón como en el tenis – aunque todo llegará -.
    Por esa regla de tres, casi todos los deportes son mentira ¿no?. Todos comenten errores, que, por su puesto engendran la mayor de las iras en la afición del equipo contrario – por su puesto esta situación hubiese sido igual si se hubiese dado a la inversa -. Pero, ¿qué se le va a hacer?

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