La Superbowl en España

El hogar de los Dallas Cowboys, Texas.

La Superbowl es uno de los eventos deportivos más seguidos del mundo. Sin ir más lejos, el pasado domingo, el gran día, se rompieron récords. El partido congregó a 111 millones de espectadores frente al televisor, cinco millones más que el año pasado. Según la BBC, las empresas pagan 3 millones de dólares por emitir anuncios de 30 segundos durante el partido, lo que da una idea de todo el dinero que genera el evento. En el estadio había 103.219 personas viendo el partido en directo.

Realmente en USA el football es algo mítico que en muchas ocasiones roza lo religioso. En muchas pequeñas ciudades del estado de Texas, por ejemplo, las tiendas cierran los días de partido, porque el equipo de football es lo más importante del pueblo. La superbowl es la culminación de todo eso, la madre de todas las batallas, lo que hace que millones de personas tanto dentro como fuera de USA se peguen al televisor. Sin embargo, en Europa y más concretamente en España, el football es distinto. Aquí no tenemos grandes estadios, ni equipos con un presupuesto ilimitado, aquí luchamos al máximo por dar cada paso.

El pasado domingo, los Alicante Sharks nos reunimos una vez más para vivir la fiesta del football. En un pub del alicantino barrio de San Gabriel, muchos valientes aguantamos hasta las 4 de la mañana, hasta la última jugada, antes de irnos a dormir. Este lunes por tanto ha sido muy duro. La misma escena se repite en otros lugares del país, donde los equipos se reúnen para ver la final en algunos bares, ataviados con las camisetas de sus equipos o de sus jugadores favoritos. Muchos somos tachados de “frikis” por seguir un deporte considerado “americano”. Es algo curioso, porque el fútbol en España es muy seguido, pero no nació precisamente en Madrid ¿no? De todas maneras, aquí hacemos football “a la española”, y nos lo pasamos bomba, así de simple. La superbowl es un evento más que disfrutamos mucho como equipo.

Es un partido histórico porque todos los que participan en él pasarán a la historia, sean ganadores o perdedores, por eso la competitividad es máxima. Las grandes jugadas que se hagan pasarán a engrosar la ya de por sí gran colección de momentos memorables de la historia de este deporte. Los nombres de los ganadores serán recordados, y recibirán un anillo de diamantes único, hecho para la ocasión.

Incluso hay gente que sólo ve la superbowl, y el resto del año están desconectados de la liga, pero no pasa nada, la superbowl siempre suele ser un partidazo. La cobertura informativa que dan en España es poca. Este año solamente se ha hablado de la superbowl en algunos canales por que Cristina Aguilera se equivocó cantando el himno previo al partido. Es algo que me molesta mucho, no informan del partido ni nada, solo sacan los pocos segundos en los que Cristina se equivocó y ya está. Flaco favor le hacen a este deporte si lo tratan así desde las redacciones, y lo que es peor, poco nos ayudan a nosotros.

En un país donde el fútbol es el deporte rey, los demás nos tenemos que conformar con sus despojos. Los deportes minoritarios vivimos bajo una sombra demasiado alargada, sin muchas ayudas, sin reconocimientos al esfuerzo de mucha gente, invisibles ante la sociedad, siendo confundidos continuamente con el rugby e incluso a veces rechazados por lo exótico de nuestro deporte.

Por lo que al partido se refiere, fue digno de la ocasión. Los Green Bay Packers se enfrentaban a los Pittsburgh Steelers. Era un choque de tradiciones, de equipos antiguos con pasado glorioso. Los primeros jugadores de los Packers trabajaban en una empresa que se dedicaba a empaquetar pedidos, de ahí su nombre. Por su parte, los Steelers eran obreros que trabajaban el acero. Y el partido no defraudó, se impusieron las defensas, brillando más la de Green Bay, que a la postre dio la victoria a los de verde. A los Steelers les queda el sabor amargo de la derrota, de haber estado en la final de las finales y no haber sabido aprovecharlo.

Os dejo una foto del estadio donde se jugó la Superbowl, el Jerry Jones Stadium, de Dallas. Costó 1,2 billones de dólares, la pantalla (que en la foto muestra la estrella azul, el logotipo del equipo de Dallas)  tiene unos 50×20 metros, siendo la más grande del mundo.

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