Imperturbable

Y rueda la peonza...

La Tierra tiene unos 5.000 millones de años. Ha soportado millones de catástrofes naturales y miles de guerras, y ha visto sobre su superficie a criaturas maravillosas, desde los dinosaurios hasta los humanos.

Después de conocer estos datos, yo, al menos, me siento muy pequeño. ¿Cuanto vivimos los humanos? Al menos en los países desarrollados, la mayoría llegan a los sesenta, incluso setenta u ochenta. Pocos llegan o traspasan los cien años. En los países subdesarrollados lo tienen mucho más crudo. Es decir, que lo que nosotros hagamos es como un grano de arena entre las playas de todo el Universo, nada. A no ser que seamos una figura histórica para el desarrollo de la Humanidad, pero me da que ni mis lectores ni yo lo somos.

Alguna vez he pensado como era todo antes de vivir yo, y siempre he tenido curiosidad por la Historia. Sin embargo, resulta mucho más emocionante imaginar como será todo después de mi. ¿Como será mi calle o mi casa muchos años después de haberme ido?

De momento, no sabemos lo que hay al otro lado de la vida. Ese desconocimiento lleva no solo a la confusión, sino a la negación de la propia muerte. Todos conocemos a alguien que quiere vivir eternamente, suele ser gente con pocos objetivos y con una visión de la vida puramente hedonista, donde el placer prima sobre el trabajo o el cultivo de la sabiduría. No es malo disfrutar de la vida, siempre que se haga dentro de unas directrices, pero hay gente que se las salta a la torera. Y lo más gracioso es que, cuando se plantea el tema del fin de la existencia en algunos círculos, se rehuye rápidamente, dando la espalda a la realidad más sincera: la vida tendrá un final. Algunos pensarán que soy muy negativo, es lo primero que se dice cuando alguien habla de la muerte. Es decir, que si digo que la vida es asombrosa no hay problema, pero en cuanto se pronuncia el nombre maldito de la muerte el tiempo se congela.

Y eso será así nos guste o no. Y ya que tenemos una vida, creo que también tenemos la responsabilidad de hacer algo de provecho para el mundo donde vivimos, no solo para nosotros, también para los demás.

Porque después de nosotros, el reloj seguirá haciendo tic-tac. Otros seguirán con su vida placentera, otro seguirán siendo felices trabajando, o escalando una montaña, o experimentando en un laboratorio. Los árboles que veo desde mi ventana crecerán demasiado, y volverán a cortarlos, al igual que las palmeras. Algún día, mi casa se demolerá y construirán otra nueva, y todas esas cosas que para mi eran tan importantes desaparecerán en los recuerdos de la gente que me conocía cuando esa gente también desaparezca.

Al igual que en el casino siempre gana la banca, aquí la muerte siempre gana. Hay una gran frase, atribuida a un proverbio persa, que creo que resume la actitud que se debe tener ante la vida, mientras el mundo sigue imperturbable.

“El día que tu naciste todos reían, y tu llorabas…Vive de tal manera que cuando tu mueras todos lloren, y tu te rías”

Y pienso seguir partiéndome de risa cada día, hasta el final…

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